El cierre de la textil Alal y la alimentaria Arsa profundiza la crisis laboral en Argentina. Entre ambas firmas suman 640 despidos en cuatro provincias, afectados por importaciones y deudas financieras.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? Dos importantes empresas argentinas, la textil Alal y la láctea Arsa, cesaron sus operaciones definitivamente.
- ¿Quiénes son los protagonistas? La firma centenaria Alal (propiedad de Luis Alal) y Alimentos Refrigerados S.A. (Arsa).
- ¿Cuándo ocurrió? El anuncio del cierre masivo se consolidó a fines de febrero de 2026.
- ¿Dónde fue? Afecta a plantas en Chaco, Corrientes (Alal), Lincoln (Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba) para Arsa.
- ¿Cómo se produjo? Alal cerró por competencia desleal e importaciones; Arsa tras declararse judicialmente en quiebra.
- ¿Por qué es importante? Representa la pérdida de 640 puestos de trabajo directos y un golpe crítico a la producción regional.
- ¿Qué consecuencias hay? Cientos de familias quedan sin ingresos y se reabre el debate por los costos de producción y la apertura comercial.
Impacto en el Norte y Centro: El fin de dos gigantes productivos
La industria argentina atraviesa una de sus semanas más oscuras con la confirmación del cierre de dos empresas emblemáticas. La textil Alal, una firma con más de un siglo de historia, y la procesadora de lácteos Arsa (Alimentos Refrigerados S.A.), han dejado de producir, resultando en el despido inmediato de 640 trabajadores en total. El fenómeno no es aislado, sino que responde a una combinación de factores macroeconómicos y crisis financieras particulares que han vuelto insostenible la operatividad de las plantas.
La caída de la textil Alal: Importaciones y costos
La empresa Alal, que mantenía plantas activas en las provincias de Chaco y Corrientes, empleaba a 260 personas que hoy se encuentran en la calle. Según declaraciones de su propietario, Luis Alal, la situación se volvió irreversible debido a lo que definió como una "apertura indiscriminada de importaciones".
Los principales motivos citados por la dirección de la firma incluyen:
- Competencia desleal: El ingreso de productos textiles extranjeros a precios con los que la industria nacional no puede competir.
- Contrabando: La entrada ilegal de materiales, especialmente por la frontera norte del país.
- Costos operativos: Un incremento insostenible en las tarifas energéticas, costos laborales y una elevada presión impositiva.
- Financiamiento: Las altas tasas de interés que impidieron la refinanciación de deudas operativas.
Luis Alal fue tajante al señalar que este es el "momento más complejo de la historia textil argentina", destacando que producir en el país se ha vuelto una tarea inviable bajo las condiciones actuales de mercado.
Arsa y el camino a la quiebra judicial
Por otro lado, la situación de Alimentos Refrigerados S.A. (Arsa), conocida por la producción de postres, yogures y derivados lácteos de marcas masivas, ha llegado a su punto final con la declaración de quiebra. En este caso, el impacto laboral es aún mayor, afectando a 380 empleados distribuidos en sus establecimientos de Lincoln (Provincia de Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba).
A diferencia de la textil, el origen de la caída de Arsa se vincula a un desequilibrio económico crónico. La firma acumuló deudas millonarias con:
- Proveedores de materia prima: Que dejaron de abastecer por falta de pago.
- Transportistas: Lo que paralizó la cadena de distribución logística.
- Personal: Atrasos salariales que ya venían alertando sobre el desenlace.
La crisis fue tal que las plantas sufrieron cortes de suministro eléctrico por impago semanas antes del cese total de actividades, lo que imposibilitó mantener la cadena de frío necesaria para los productos alimenticios.
Un panorama regional desolador
La pérdida de estos empleos afecta no solo a los trabajadores directos, sino a toda la economía regional de las localidades involucradas. En Chaco y Corrientes, la industria textil es un pilar fundamental del empleo privado, mientras que en Lincoln y Monte Cristo, las plantas lácteas representaban centros de actividad económica vitales. Las autoridades gremiales ya han comenzado las gestiones para intentar paliar la situación de los 640 damnificados, aunque el escenario de reactivación parece, por ahora, inexistente.
