La emblemática fabricante Baterías Moura cerrará dos líneas de producción en su planta de Pilar. Los productos, antes nacionales, serán importados desde Brasil, poniendo en peligro decenas de puestos de trabajo locales.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? Baterías Moura anunció el cierre de dos líneas de producción de baterías para camiones en su planta de Pilar.
- ¿Quiénes están involucrados? La empresa multinacional Moura, el Sindicato de Químicos y aproximadamente 200 empleados de la planta.
- ¿Cuándo ocurrió? El anuncio se formalizó a mediados de marzo de 2026, en un contexto de caída de la actividad industrial.
- ¿Dónde fue? En el Parque Industrial de Pilar, Provincia de Buenos Aires.
- ¿Cómo se produjo? La firma decidió dejar de fabricar localmente estos insumos para pasar a importarlos directamente desde sus plantas en Brasil.
- ¿Por qué es importante? Refleja una tendencia de desindustrialización donde producir en el país deja de ser rentable frente a la importación.
- ¿Qué consecuencias hay? Hay 25 operarios con empleo incierto, un clima de tensión gremial y la apertura de planes de retiro voluntario.
Baterías Moura ajusta su estructura: el impacto del cierre en Pilar
La industria nacional enfrenta un nuevo golpe con el anuncio de la multinacional Baterías Moura, que ha decidido cerrar dos de sus líneas de producción en la planta ubicada en el partido de Pilar. Esta medida afecta directamente a la fabricación de baterías destinadas a camiones, un segmento clave para el transporte y la logística. La decisión de la firma no implica la desaparición del producto del mercado argentino, sino un cambio radical en su origen: a partir de ahora, estos insumos serán importados desde Brasil.
La planta de Pilar, que cuenta con una nómina de casi 200 operarios incluyendo personal administrativo y de logística, atraviesa horas de profunda incertidumbre. El cierre de estas líneas pone en jaque inmediato el sustento de 25 trabajadores que estaban asignados específicamente a esas tareas. Aunque la empresa ha manifestado intenciones de intentar reubicar a parte del personal, el panorama es sombrío debido a la caída generalizada de la demanda y los costos operativos internos.
Un gigante regional que replantea su presencia
Moura es un verdadero gigante del sector. Fundada en 1957 en Brasil, la empresa desembarcó en Argentina a mediados de los años 90. La planta de Pilar fue, históricamente, la primera fábrica que la firma instaló fuera de territorio brasileño, lo que subraya la importancia estratégica que Argentina tuvo alguna vez para su esquema de producción global. Sin embargo, el contexto económico actual parece haber invertido esa lógica.
Desde el Sindicato de Químicos, gremio que nuclea a los trabajadores de la planta, han expresado una fuerte preocupación. Sergio González, titular de la seccional, advirtió que el cierre de estas dos líneas "podría ser solamente el comienzo de una reducción aún mayor" si no se revierte la tendencia recesiva. La tensión gremial va en aumento, comparándose ya con otros conflictos de magnitud en el sector industrial, como el que atraviesa la fabricante de neumáticos FATE.
- Retiros voluntarios: La empresa ya mantiene abierto un programa de retiros para quienes opten por desvincularse "de común acuerdo".
- Sustitución por importación: Los productos fabricados en Pilar ahora vendrán terminados desde las plantas matrices en Brasil.
- Efecto dominó: La caída en la producción de baterías se suma a una lista creciente de empresas que reducen su huella industrial en el país.
Efecto contagio: Electrolux, Pirelli y otras firmas en crisis
El caso de Moura no es un hecho aislado, sino parte de un fenómeno que parece profesionalizarse en el sector manufacturero. Empresas de primera línea como Electrolux también han iniciado procesos de ajuste. En su planta de Rosario, la multinacional de electrodomésticos abrió un programa de retiros voluntarios al que ya se habrían inscripto cerca de 130 empleados. El atractivo de estos planes radica en la oferta del 100% de la indemnización de ley más tres sueldos extra, una opción que muchos trabajadores aceptan para cancelar deudas acumuladas por la inflación.
El informe periodístico también destaca la situación de otras compañías emblemáticas:
- Aires del Sur: Dueña de marcas como Electra y Fedders, ha solicitado el pedido de quiebra, dejando un saldo de 140 despidos.
- Neva: La fabricante de heladeras en Catamarca cerró su planta en el parque industrial El Pantanillo, despidiendo a 56 trabajadores.
- Pibadi: La empresa ha iniciado un proceso de reestructuración de deudas ante la imposibilidad de afrontar sus compromisos financieros.
- Automotrices y Neumáticos: Firmas como General Motors y Pirelli mantienen esquemas de suspensiones y retiros ante la falta de insumos y la caída de ventas.
La desindustrialización en cifras y realidades
Expertos del sector advierten que cuando producir en la Argentina deja de ser un negocio rentable debido a la carga impositiva, la inestabilidad cambiaria y la apertura de importaciones, la industria tiende a "apagarse". El resultado inmediato es una pérdida de valor agregado local y una dependencia creciente de los productos terminados en el exterior. En el caso de Moura, la transición de fabricante a importador en el segmento de pesados marca un hito preocupante para el empleo calificado en el Gran Buenos Aires.
El clima de tensión en Pilar es un reflejo de lo que sucede en otros polos industriales como Rosario o Catamarca. Mientras las empresas buscan "limpiar" sus balances mediante retiros voluntarios y cierres de líneas deficitarias, el mercado laboral se contrae, dejando a miles de familias en una situación de vulnerabilidad extrema ante la falta de alternativas de reempleo en el corto plazo.
