►"50 de ustedes votaron a Milei", un empresario al despedir a trabajadores

La industria textil enfrenta un duro golpe con el cierre de las dos plantas de Wilder, dejando a 120 trabajadores sin empleo. En un emotivo audio, uno de los empresarios llora ante sus empleados y cuestiona el impacto de las políticas actuales en el sector productivo nacional.

Lectura exprés

  • ¿Qué sucedió?
    La histórica fábrica textil Wilder anunció el cierre definitivo de sus operaciones, resultando en el despido inmediato de 120 trabajadores.
  • ¿Quiénes son los protagonistas?
    Las familias operarias desempleadas y los directivos de la firma, entre ellos Armando Anasal y el ex-entrenador de Los Pumas, Santiago "Tati" Phelan.
  • ¿Cuándo ocurrió?
    El cese de actividades se comunicó a los trabajadores el viernes a las tres de la tarde.
  • ¿Dónde fue?
    En las dos plantas de la empresa ubicadas en General Pacheco (partido de Tigre) y en el Parque Industrial de Las Flores.
  • ¿Cómo se produjo?
    Los empleados fueron reunidos en un galpón vacío donde se les notificó el cierre sin previo aviso ni suspensiones previas.
  • ¿Por qué es importante?
    El caso visibiliza la crítica situación del sector manufacturero, golpeado por la caída del consumo interno, la apertura de importaciones y la imposibilidad de financiamiento.
  • ¿Qué contexto estadístico hay?
    Según la Fundación Pro Tejer, la industria textil ya perdió más de 25.000 puestos de trabajo y vio cerrar a casi 1.000 empresas desde diciembre de 2023.

El colapso de un gigante de la confección nacional

El entramado industrial y productivo argentino transita horas de extrema zozobra y profunda angustia social. Desde nuestra perspectiva analítica, donde monitoreamos constantemente el pulso del mercado y la vitalidad de las marcas, resulta alarmante atestiguar la desintegración de estructuras productivas consolidadas. El reciente anuncio del cierre definitivo de las dos plantas de la empresa textil Wilder no es un simple dato estadístico, sino el reflejo de un ecosistema comercial que se asfixia. Esta histórica firma, reconocida en el sector por confeccionar indumentaria oficial y de alta exigencia para marcas deportivas globales de primer nivel como Adidas, Puma y Salomon, ha bajado definitivamente sus persianas, empujando a 120 trabajadores a la desocupación de la noche a la mañana.

La letal medida administrativa afectó de manera simultánea y directa a los operarios altamente capacitados que prestaban sus servicios diarios en los establecimientos industriales ubicados en General Pacheco (zona norte del Gran Buenos Aires, partido de Tigre) y en el populoso Parque Industrial de Las Flores. Lejos de tratarse de un caso aislado por mala praxis gerencial, este doloroso acontecimiento funciona como una radiografía perfecta del estancamiento macroeconómico que atraviesa actualmente todo el sector manufacturero nacional.

"La política nos hundió": El dramático audio empresarial

Más allá del impacto numérico y laboral de los despidos, lo que ha generado una gigantesca ola de repercusión mediática y estupor público es la filtración de un crudo documento sonoro grabado durante la asamblea de desvinculación. En este registro, difundido inicialmente por el portal periodístico Bae, se escucha tomar la palabra al presidente de la empresa, Armando Anasal, quien se paró frente a los trabajadores que acababa de dejar sin su fuente de sustento. Con la voz notoriamente quebrada y sumido en un llanto irrefrenable, el empresario trazó un duro diagnóstico sobre cómo las decisiones macroeconómicas impactaron de lleno en la viabilidad de su negocio, lanzando un fuerte mensaje político a los presentes.

"La política nos hundió. Ustedes, los que pudieron votar a este gobierno, ¿a dónde los llevó? Porque con otros gobiernos todos sufrimos y nos peleábamos por otras cosas, pero teníamos plata en el bolsillo y teníamos para gastar, y los domingos íbamos a comer un asado, salíamos de joda y pensábamos en las vacaciones", se le escucha decir a Anasal con desesperación y franqueza ante sus empleados. En un claro intento por generar consciencia sobre el impacto del voto en la vida cotidiana, agregó sin filtros: "Si la mitad de la gente votó a esta forma de vida, seguro que entre ustedes hay 50 que lo votaron. Solo les pido que piensen la próxima vez que votan. ¿Saben qué? La vida es política. Yo nunca lo dije, siempre pensé que la política iba por un lado y uno iba por el otro. No, la política digita nuestra vida".

Cheques a 150 días, importaciones y falta de pedidos

Para lograr comprender empíricamente cómo una mega empresa que proveía indumentaria a las marcas más acaudaladas del mercado llegó a la bancarrota total, es fundamental analizar los factores del contexto financiero. El ex-entrenador de la selección argentina de rugby (Los Pumas) y socio comercial de la empresa, Santiago "Tati" Phelan, brindó detalles escalofriantes sobre la asfixia económica que padecieron a lo largo del último año y medio.

En su descargo, Phelan explicó que la firma venía "buscándole la vuelta" de todas las formas posibles, viéndose obligados a recurrir a mecanismos de financiamiento comercial que hoy resultan usureros e insostenibles, como la venta o descuento de cheques a 150 días, que en muchísimos casos terminaban siendo rechazados por falta de fondos en la cadena de pagos. A este letal cóctel de endeudamiento financiero se le sumaron tres variables que destruyeron la producción local:

  • Derrumbe estrepitoso del consumo: Las grandes marcas deportivas internacionales y nacionales redujeron drásticamente sus órdenes de confección y cortaron la cadena de reposición debido a la parálisis de ventas en sus locales minoristas.
  • Apertura indiscriminada de importaciones: El rápido ingreso de productos terminados provenientes del exterior —muchas veces a costos de dumping— comenzó a reemplazar inmediatamente la necesidad de utilizar mano de obra local.
  • Falta de reconversión viable: Phelan detalló que la situación llegó a un extremo tan desesperante que salió personalmente a buscar contratos fuera de su rubro premium, intentando conseguir la confección de mamelucos de trabajo para empresas de minería con el único objetivo de "tapar agujeros" y mantener las máquinas encendidas, esfuerzo que finalmente fue en vano.

"Todo eso nos mata. Y empieza a haber pedidos, pero para el año que viene, enero, febrero, marzo. Estamos en agosto y ahora no hay laburo. Creo que es una realidad del país. Si yo viera una luz, me animo a seguir, pero lo que viene es peor, todas las empresas están cerrando y las marcas no compran, no hay manera de poder continuar", sentenció amargamente el ex Puma frente a los trabajadores.

El drama de las familias: "Nos avisaron y cerraron las puertas"

La otra cara de la moneda, sin lugar a dudas la más vulnerable y desgarradora, es la de los 120 operarios que se enteraron de su despido en un inmenso galpón productivo totalmente vaciado durante la tarde de un viernes rutinario. Las trabajadoras afectadas, muchas de ellas el único sostén económico de sus hogares, relataron ante los medios la mecánica fría, intempestiva y dolorosa con la que se concretó el cierre.

"En ningún momento nos quedamos sin trabajo previo, en ningún momento hubo suspensiones en la fábrica", señaló sorprendida una operaria con más de cinco años de antigüedad ininterrumpida en la firma. "El día viernes nos levantaron a las 3 de la tarde, nos llevaron a un galpón que ya había quedado vacío y nos comunicaron que no había más trabajo. Que la fábrica cerraba".

La incertidumbre dominó el fin de semana de estas más de cien familias. Los empleados denunciaron que no se les enviaron telegramas de despido formales de manera inmediata, sino que la empresa les informó que se crearían grupos de WhatsApp para organizar paulatinamente el pago de las liquidaciones finales. "Gracias a Dios no alquilo, pero tengo a cargo a mis hijos, tengo que pagar la luz, el colegio, y obviamente subsistir todo el mes siendo la cabeza de la familia. Nos dijeron que no podíamos ingresar más al edificio y que teníamos que esperar a que nos paguen la indemnización que corresponde", relató entre lágrimas otra de las obreras textiles.

Radiografía estadística de un sector en caída libre

Resulta imperativo subrayar que la implosión de Wilder no representa una excepción corporativa, sino el síntoma terminal de una enfermedad recesiva que aqueja a toda la rama industrial argentina. Los datos duros aportados reciéntemente por la prestigiosa Fundación Pro Tejer (organización referente que agrupa a toda la cadena de valor agro-industrial, textil y de indumentaria) exponen un panorama absolutamente desolador para la industria nacional:

  • La producción general de la industria textil registró una brutal caída del 26,2% interanual durante el pasado mes de mayo.
  • Actualmente, las fábricas del sector están operando con apenas un 42,2% de su capacidad instalada, lo que significa que más de la mitad de las máquinas en Argentina están apagadas.
  • Desde el mes de diciembre de 2023, la cadena textil ha destruido y perdido la alarmante cifra de 25.000 puestos de trabajo registrados.
  • En tan solo ocho meses, cerca de 1.000 empresas Pymes vinculadas al rubro se vieron forzadas a declarar la quiebra o cerrar definitivamente sus puertas.

Las alarmas están encendidas y sonando al máximo volumen en los parques industriales de todo el territorio nacional. Solo en la localidad bonaerense de Las Flores, la crisis económica generalizada ya se ha cobrado la escalofriante cifra de casi 500 puestos de trabajo formales y en blanco en el último tiempo. Ante este crítico escenario de desindustrialización, la necesidad de un debate urgente sobre la matriz productiva, la protección del mercado interno y las políticas tributarias se vuelve un reclamo desesperado por parte de empresarios y trabajadores que ven diluirse el esfuerzo de toda una vida.

 

informe desarrollado desde Fuente/Canal: El Destape  
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►"50 de ustedes votaron a Milei", un empresario al despedir a trabajadores

►"50 de ustedes votaron a Milei", un empresario al despedir a trabajadores

La industria textil enfrenta un duro golpe con el cierre de las dos plantas de Wilder, dejando a 120 trabajadores sin empleo. En un emotivo audio, uno de los empresarios llora ante sus empleados y cuestiona el impacto de las políticas actuales en el sector productivo nacional.

Lectura exprés

  • ¿Qué sucedió?
    La histórica fábrica textil Wilder anunció el cierre definitivo de sus operaciones, resultando en el despido inmediato de 120 trabajadores.
  • ¿Quiénes son los protagonistas?
    Las familias operarias desempleadas y los directivos de la firma, entre ellos Armando Anasal y el ex-entrenador de Los Pumas, Santiago "Tati" Phelan.
  • ¿Cuándo ocurrió?
    El cese de actividades se comunicó a los trabajadores el viernes a las tres de la tarde.
  • ¿Dónde fue?
    En las dos plantas de la empresa ubicadas en General Pacheco (partido de Tigre) y en el Parque Industrial de Las Flores.
  • ¿Cómo se produjo?
    Los empleados fueron reunidos en un galpón vacío donde se les notificó el cierre sin previo aviso ni suspensiones previas.
  • ¿Por qué es importante?
    El caso visibiliza la crítica situación del sector manufacturero, golpeado por la caída del consumo interno, la apertura de importaciones y la imposibilidad de financiamiento.
  • ¿Qué contexto estadístico hay?
    Según la Fundación Pro Tejer, la industria textil ya perdió más de 25.000 puestos de trabajo y vio cerrar a casi 1.000 empresas desde diciembre de 2023.

El colapso de un gigante de la confección nacional

El entramado industrial y productivo argentino transita horas de extrema zozobra y profunda angustia social. Desde nuestra perspectiva analítica, donde monitoreamos constantemente el pulso del mercado y la vitalidad de las marcas, resulta alarmante atestiguar la desintegración de estructuras productivas consolidadas. El reciente anuncio del cierre definitivo de las dos plantas de la empresa textil Wilder no es un simple dato estadístico, sino el reflejo de un ecosistema comercial que se asfixia. Esta histórica firma, reconocida en el sector por confeccionar indumentaria oficial y de alta exigencia para marcas deportivas globales de primer nivel como Adidas, Puma y Salomon, ha bajado definitivamente sus persianas, empujando a 120 trabajadores a la desocupación de la noche a la mañana.

La letal medida administrativa afectó de manera simultánea y directa a los operarios altamente capacitados que prestaban sus servicios diarios en los establecimientos industriales ubicados en General Pacheco (zona norte del Gran Buenos Aires, partido de Tigre) y en el populoso Parque Industrial de Las Flores. Lejos de tratarse de un caso aislado por mala praxis gerencial, este doloroso acontecimiento funciona como una radiografía perfecta del estancamiento macroeconómico que atraviesa actualmente todo el sector manufacturero nacional.

"La política nos hundió": El dramático audio empresarial

Más allá del impacto numérico y laboral de los despidos, lo que ha generado una gigantesca ola de repercusión mediática y estupor público es la filtración de un crudo documento sonoro grabado durante la asamblea de desvinculación. En este registro, difundido inicialmente por el portal periodístico Bae, se escucha tomar la palabra al presidente de la empresa, Armando Anasal, quien se paró frente a los trabajadores que acababa de dejar sin su fuente de sustento. Con la voz notoriamente quebrada y sumido en un llanto irrefrenable, el empresario trazó un duro diagnóstico sobre cómo las decisiones macroeconómicas impactaron de lleno en la viabilidad de su negocio, lanzando un fuerte mensaje político a los presentes.

"La política nos hundió. Ustedes, los que pudieron votar a este gobierno, ¿a dónde los llevó? Porque con otros gobiernos todos sufrimos y nos peleábamos por otras cosas, pero teníamos plata en el bolsillo y teníamos para gastar, y los domingos íbamos a comer un asado, salíamos de joda y pensábamos en las vacaciones", se le escucha decir a Anasal con desesperación y franqueza ante sus empleados. En un claro intento por generar consciencia sobre el impacto del voto en la vida cotidiana, agregó sin filtros: "Si la mitad de la gente votó a esta forma de vida, seguro que entre ustedes hay 50 que lo votaron. Solo les pido que piensen la próxima vez que votan. ¿Saben qué? La vida es política. Yo nunca lo dije, siempre pensé que la política iba por un lado y uno iba por el otro. No, la política digita nuestra vida".

Cheques a 150 días, importaciones y falta de pedidos

Para lograr comprender empíricamente cómo una mega empresa que proveía indumentaria a las marcas más acaudaladas del mercado llegó a la bancarrota total, es fundamental analizar los factores del contexto financiero. El ex-entrenador de la selección argentina de rugby (Los Pumas) y socio comercial de la empresa, Santiago "Tati" Phelan, brindó detalles escalofriantes sobre la asfixia económica que padecieron a lo largo del último año y medio.

En su descargo, Phelan explicó que la firma venía "buscándole la vuelta" de todas las formas posibles, viéndose obligados a recurrir a mecanismos de financiamiento comercial que hoy resultan usureros e insostenibles, como la venta o descuento de cheques a 150 días, que en muchísimos casos terminaban siendo rechazados por falta de fondos en la cadena de pagos. A este letal cóctel de endeudamiento financiero se le sumaron tres variables que destruyeron la producción local:

  • Derrumbe estrepitoso del consumo: Las grandes marcas deportivas internacionales y nacionales redujeron drásticamente sus órdenes de confección y cortaron la cadena de reposición debido a la parálisis de ventas en sus locales minoristas.
  • Apertura indiscriminada de importaciones: El rápido ingreso de productos terminados provenientes del exterior —muchas veces a costos de dumping— comenzó a reemplazar inmediatamente la necesidad de utilizar mano de obra local.
  • Falta de reconversión viable: Phelan detalló que la situación llegó a un extremo tan desesperante que salió personalmente a buscar contratos fuera de su rubro premium, intentando conseguir la confección de mamelucos de trabajo para empresas de minería con el único objetivo de "tapar agujeros" y mantener las máquinas encendidas, esfuerzo que finalmente fue en vano.

"Todo eso nos mata. Y empieza a haber pedidos, pero para el año que viene, enero, febrero, marzo. Estamos en agosto y ahora no hay laburo. Creo que es una realidad del país. Si yo viera una luz, me animo a seguir, pero lo que viene es peor, todas las empresas están cerrando y las marcas no compran, no hay manera de poder continuar", sentenció amargamente el ex Puma frente a los trabajadores.

El drama de las familias: "Nos avisaron y cerraron las puertas"

La otra cara de la moneda, sin lugar a dudas la más vulnerable y desgarradora, es la de los 120 operarios que se enteraron de su despido en un inmenso galpón productivo totalmente vaciado durante la tarde de un viernes rutinario. Las trabajadoras afectadas, muchas de ellas el único sostén económico de sus hogares, relataron ante los medios la mecánica fría, intempestiva y dolorosa con la que se concretó el cierre.

"En ningún momento nos quedamos sin trabajo previo, en ningún momento hubo suspensiones en la fábrica", señaló sorprendida una operaria con más de cinco años de antigüedad ininterrumpida en la firma. "El día viernes nos levantaron a las 3 de la tarde, nos llevaron a un galpón que ya había quedado vacío y nos comunicaron que no había más trabajo. Que la fábrica cerraba".

La incertidumbre dominó el fin de semana de estas más de cien familias. Los empleados denunciaron que no se les enviaron telegramas de despido formales de manera inmediata, sino que la empresa les informó que se crearían grupos de WhatsApp para organizar paulatinamente el pago de las liquidaciones finales. "Gracias a Dios no alquilo, pero tengo a cargo a mis hijos, tengo que pagar la luz, el colegio, y obviamente subsistir todo el mes siendo la cabeza de la familia. Nos dijeron que no podíamos ingresar más al edificio y que teníamos que esperar a que nos paguen la indemnización que corresponde", relató entre lágrimas otra de las obreras textiles.

Radiografía estadística de un sector en caída libre

Resulta imperativo subrayar que la implosión de Wilder no representa una excepción corporativa, sino el síntoma terminal de una enfermedad recesiva que aqueja a toda la rama industrial argentina. Los datos duros aportados reciéntemente por la prestigiosa Fundación Pro Tejer (organización referente que agrupa a toda la cadena de valor agro-industrial, textil y de indumentaria) exponen un panorama absolutamente desolador para la industria nacional:

  • La producción general de la industria textil registró una brutal caída del 26,2% interanual durante el pasado mes de mayo.
  • Actualmente, las fábricas del sector están operando con apenas un 42,2% de su capacidad instalada, lo que significa que más de la mitad de las máquinas en Argentina están apagadas.
  • Desde el mes de diciembre de 2023, la cadena textil ha destruido y perdido la alarmante cifra de 25.000 puestos de trabajo registrados.
  • En tan solo ocho meses, cerca de 1.000 empresas Pymes vinculadas al rubro se vieron forzadas a declarar la quiebra o cerrar definitivamente sus puertas.

Las alarmas están encendidas y sonando al máximo volumen en los parques industriales de todo el territorio nacional. Solo en la localidad bonaerense de Las Flores, la crisis económica generalizada ya se ha cobrado la escalofriante cifra de casi 500 puestos de trabajo formales y en blanco en el último tiempo. Ante este crítico escenario de desindustrialización, la necesidad de un debate urgente sobre la matriz productiva, la protección del mercado interno y las políticas tributarias se vuelve un reclamo desesperado por parte de empresarios y trabajadores que ven diluirse el esfuerzo de toda una vida.

 

informe desarrollado desde Fuente/Canal: El Destape