Tras más de dos décadas de idas y vueltas, ambos bloques sellaron en Asunción el pacto que crea un mercado de 800 millones de personas. Elimina aranceles en el 90% del comercio, aunque enfrenta fuertes protestas del agro europeo y aún debe ser ratificado por los parlamentos.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? Se firmó oficialmente el Acuerdo de Asociación Estratégica entre el Mercosur y la Unión Europea.
- ¿Cuándo y dónde? El sábado 17 de enero de 2026, en el Banco Central del Paraguay, Asunción.
- ¿Quiénes son los protagonistas? Los jefes de Estado del Mercosur y Ursula von der Leyen por la Comisión Europea.
- ¿Por qué es importante? Integra a 31 países, abarca a 800 millones de personas y representa casi una cuarta parte del PBI mundial.
- ¿Qué cambia en el comercio? Se eliminarán aranceles para más del 90% de las exportaciones, beneficiando al agro sudamericano y la industria europea.
- ¿Cuál es el conflicto? Agricultores de Francia y España protestan por considerar que hay "competencia desleal" y exigen normas ambientales idénticas (cláusulas espejo).
- ¿Cómo sigue el proceso? El acuerdo debe superar ahora la ratificación parlamentaria en cada país miembro y en el Parlamento Europeo para entrar en plena vigencia.
La espera terminó. En un evento cargado de simbolismo político y económico, los representantes del Mercosur y la Unión Europea (UE) estamparon su firma en Asunción, Paraguay, cerrando un ciclo de negociaciones que se extendió por más de un cuarto de siglo. El acuerdo, calificado como "histórico" por ambas partes, establece las bases para una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta, conectando a dos regiones que suman un mercado potencial de 800 millones de consumidores.
La ceremonia tuvo lugar en la sede del Banco Central del Paraguay, el mismo sitio donde nació el bloque sudamericano en 1991, cerrando así un círculo diplomático que comenzó formalmente en 1999.
El fin de los aranceles y las nuevas cuotas
El corazón del tratado es la liberalización comercial. Según los detalles revelados tras la firma, la Unión Europea se compromete a eliminar los aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur. Esto representa una oportunidad inédita para los sectores agroindustriales de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que históricamente han enfrentado barreras proteccionistas en el Viejo Continente.
Entre los puntos más destacados del intercambio de bienes figuran:
- Carne bovina: Se estableció una cuota de exportación de 99.000 toneladas anuales con aranceles reducidos (7,5%) o nulos.
- Aves y azúcar: Se acordó el ingreso de 180.000 toneladas de carne aviar y 180.000 toneladas de azúcar para refinar, sectores clave para las economías regionales.
- Industria europea: A cambio, el Mercosur abrirá sus puertas a vehículos, maquinaria, productos químicos y servicios europeos, reduciendo los costos de importación para la tecnología y bienes de capital.
Veinticinco años de obstáculos
El camino hacia la firma no fue sencillo. Desde el inicio de las conversaciones en 1999, el proceso atravesó múltiples suspensiones, crisis económicas y cambios de gobierno en ambos lados del Atlántico. "Son 25 años de diligencias y negociaciones que concluyen finalmente hoy", destacaron los cronistas desde Asunción, subrayando la resiliencia diplomática necesaria para alinear los intereses de 31 naciones diferentes.
Uno de los mayores frenos en la recta final fue la exigencia ambiental. La Unión Europea, bajo su Pacto Verde, demandó garantías estrictas contra la deforestación y el cumplimiento del Acuerdo de París. El texto final incluye compromisos sobre desarrollo sostenible, aunque este punto sigue siendo el más sensible para los productores sudamericanos, que temen que las regulaciones ambientales se utilicen como barreras paraarancelarias.
Protestas y tensión en Europa
Mientras en Asunción se celebraba con brindis y discursos sobre integración, en Europa el clima era muy diferente. La firma del acuerdo ha reactivado las protestas de los agricultores en Francia, España y Polonia, quienes ven en el pacto una amenaza existencial para su modelo de negocio.
El argumento central de los gremios agrarios europeos es la falta de reciprocidad o "cláusulas espejo". Sostienen que los productos del Mercosur ingresarán a Europa con estándares sanitarios y ambientales menos rigurosos (y por ende, costos más bajos) que los exigidos a los productores locales.
Este descontento social presiona directamente a los gobiernos europeos, especialmente al de Francia, lo que anticipa una batalla política dura en la siguiente fase: la ratificación.
Lo que viene: la batalla por la ratificación
La firma es un paso gigante, pero no el final del camino. Para que el acuerdo entre en plena vigencia, debe sortear un complejo laberinto institucional:
- Parlamento Europeo: Debe aprobar el texto por mayoría simple. Aquí es donde los partidos verdes y nacionalistas podrían intentar bloquearlo.
- Congresos Nacionales: Cada país del Mercosur y los estados miembros de la UE deben ratificar el tratado internamente.
A pesar de los desafíos restantes, el acuerdo marca un punto de inflexión geopolítico. En un mundo cada vez más fragmentado, Sudamérica y Europa han decidido apostar por la integración, consolidando un bloque capaz de competir con las potencias asiáticas y norteamericanas en el mapa económico global de 2026.
