El fuego avanza sin control en la Patagonia, consumiendo bosques nativos milenarios. Mientras el gobierno ofrece recompensa por los responsables, denuncian una ejecución presupuestaria nula y la eliminación de programas clave de prevención.

Lectura exprés
- ¿Qué está sucediendo? Incendios forestales de magnitud descontrolada afectan la zona cordillerana de Chubut.
- ¿Dónde es el foco principal? El desastre abarca el Parque Nacional Los Alerces, El Hoyo, Epuyén y zonas aledañas como Cholila.
- ¿Cuál es la magnitud del daño? Se estiman más de 3.500 hectáreas de bosque nativo y milenario arrasadas por las llamas.
- ¿Qué originó el fuego? Coexisten causas naturales (rayos de tormentas secas) con focos intencionales donde se hallaron acelerantes.
- ¿Qué medidas tomó el gobierno? La provincia ofrece una recompensa de 50 millones de pesos para dar con los autores de los incendios intencionales.
- ¿Qué denuncian los especialistas? Un recorte del 78% en el presupuesto de manejo del fuego para 2026 y la eliminación del sistema de vigilancia con drones.
- ¿Cómo influye el clima? La región atraviesa el año más seco de la última década, sin pronóstico de lluvias y con vientos intensos.
La provincia de Chubut enfrenta una de las tragedias ambientales más graves de su historia reciente. El fuego, alimentado por condiciones climáticas extremas y, en algunos casos, por la mano criminal del hombre, ha convertido vastas extensiones de la Patagonia en un infierno gris. Las imágenes que llegan desde la zona cordillerana muestran no solo la destrucción de recursos naturales invaluables, sino también la impotencia de brigadistas y vecinos ante un enemigo que parece imparable.
Un escenario dantesco en la Patagonia
Según los reportes desde el lugar de los hechos, las llamas ya han devorado más de 3.500 hectáreas. No se trata solo de pastizales; el fuego está consumiendo bosques nativos compuestos por coihues, cipreses y alerces, árboles que en muchos casos tienen cientos o miles de años de antigüedad. El periodista Rodrigo Saliva, presente en la zona del conflicto sobre la Ruta 71, describió el panorama como desolador: "Fijate lo verde y el contraste de la tristeza, de la muerte literalmente. Estos gigantes, que están hace mucho más tiempo que nosotros, terminan derrotados muriendo en el piso".
La situación es crítica en el Parque Nacional Los Alerces y en localidades como El Hoyo y Epuyén. La visibilidad es reducida debido al humo denso, y las operaciones aéreas se ven limitadas intermitentemente por las condiciones atmosféricas. El fuego ha obligado a realizar cortes estratégicos en rutas turísticas, como la Ruta 40, que se habilita o cierra dependiendo de la dirección de la columna de humo.

Causas: Entre la naturaleza y la intencionalidad criminal
Las autoridades han identificado dos orígenes distintos para los focos activos, lo que complica aún más la estrategia de combate:
- Causas naturales: En la zona del Cerro Pirque y partes del Parque Nacional, el fuego se inició por la caída de rayos durante lo que se conoce como "tormentas secas". Este fenómeno meteorológico se caracteriza por actividad eléctrica sin precipitación, encendiendo la vegetación reseca de manera inmediata.
- Intencionalidad: En sectores como Puerto Patriada, que afecta a El Hoyo y Epuyén, las pericias han confirmado la presencia de acelerantes de combustión. Esto indica una acción deliberada para iniciar el fuego.
Ante la confirmación de sabotaje en ciertos focos, el gobierno provincial ha lanzado una recompensa de 50 millones de pesos para quien aporte datos certeros que permitan identificar y capturar a los responsables de estos actos vandálicos.
El peligro invisible: "Incendio de raíces"
Uno de los aspectos más traicioneros de este tipo de siniestros en la Patagonia es el denominado incendio subterráneo o de raíces. Aunque en la superficie parezca que el fuego ha sido controlado, las brasas continúan avanzando por debajo de la tierra a través del sistema radicular de los árboles. "La tierra tiene oxigenación; donde una raíz asoma un poquito, influye el viento, se oxigena y se vuelven a generar rebrotes", explicaron los especialistas en el terreno. Esto implica que, aun si se lograra apagar las llamas visibles, el trabajo de "guardia de cenizas" y enfriamiento tomará meses.
Polémica por el vaciamiento de recursos
Mientras los brigadistas de Parques Nacionales y bomberos voluntarios trabajan a destajo, el debate político se ha encendido con la misma intensidad que el bosque. Informes periodísticos revelan una situación alarmante respecto a la gestión de recursos estatales para el manejo del fuego:
- Sub-ejecución presupuestaria: Se denuncia que durante el año anterior, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego ejecutó apenas el 30% de su presupuesto asignado. Había fondos disponibles para prevención que no se utilizaron.
- Recortes drásticos para 2026: Para el ciclo actual, el presupuesto ha sufrido un recorte del 78% en términos reales, lo que deja al sistema de respuesta en una situación de extrema fragilidad.
- Eliminación de tecnología: Se ha dado de baja el programa de vigilancia con drones. Pilotos especializados, que servían como "los ojos en el cielo" para detectar columnas de humo de manera temprana, han sido desvinculados.
La falta de prevención es evidente. "Cuando no tenés o no usás la plata que hay, o te bajan el presupuesto, acá está el resultado: las pérdidas son mucho mayores a lo que es el presupuesto que había", sentenciaron desde el análisis periodístico, cuestionando que la inversión aparece solo para "el horror" y la mitigación del desastre, en lugar de la prevención.
Clima adverso: El año más seco
El contexto climático juega completamente en contra. La región atraviesa el año más seco de la última década. La falta de lluvias, sumada a vientos que alcanzan ráfagas de 60 km/h, crea el escenario perfecto para la propagación rápida de las llamas. Por el momento, los pronósticos no anticipan precipitaciones significativas que puedan auxiliar a los equipos de emergencia, dejando el destino de miles de hectáreas en manos del esfuerzo humano y la esperanza de un cambio meteorológico.
