Violencia y desesperación en la planta fabril tras la confirmación de 140 cesantías. Los trabajadores intentaron linchar a los directivos de Recursos Humanos, quienes debieron huir escoltados en medio de un clima de máxima tensión.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
La empresa textil Cocot despidió a 140 empleados, desatando una batalla campal en la entrada de la fábrica. - ¿Quiénes son los protagonistas?
Trabajadores cesanteados y personal de Recursos Humanos, con intervención de fuerzas de seguridad. - ¿Cuándo ocurrió?
Los incidentes se registraron en las últimas horas, marcando un inicio de año conflictivo para el sector. - ¿Dónde fue?
En la planta industrial de la firma, ubicada en el conurbano, donde se vivieron momentos de zozobra. - ¿Cómo se produjo el conflicto?
Al intentar ingresar, los empleados fueron notificados de las bajas; la situación escaló cuando intentaron agredir a los directivos que salían del predio. - ¿Por qué es importante?
Refleja la crisis terminal del sector textil, que opera apenas al 30% de su capacidad instalada en medio de una recesión profunda. - ¿Qué contexto económico hay?
El incidente se suma a los más de 60.000 puestos de trabajo industriales perdidos durante el último año.
Crónica de una mañana de furia: "Pobres contra pobres"
La crisis económica que atraviesa la Argentina ha mostrado una de sus caras más crudas en las instalaciones de la reconocida firma textil Cocot. Lo que comenzó como un rumor de reestructuración terminó convirtiéndose en un escenario de violencia explícita, gritos y desesperación cuando 140 trabajadores recibieron la confirmación de que habían perdido sus fuentes de ingreso.
Las imágenes difundidas desde la puerta de la fábrica son el testimonio visual de un tejido social que se desgarra. Según los reportes, el conflicto estalló cuando los empleados, al presentarse a sus puestos, se encontraron con el impedimento de ingreso y la notificación de los despidos masivos. La angustia se transformó rápidamente en ira, focalizándose en los representantes de la empresa encargados de ejecutar la medida.
El momento de mayor tensión se vivió cuando el personal de Recursos Humanos intentó abandonar el edificio. Rodeados por una multitud enardecida que exigía explicaciones y la reincorporación inmediata, los directivos estuvieron a punto de ser linchados. La escena requirió una intervención policial urgente para abrir paso entre los manifestantes y permitir la evacuación de los administrativos, evitando lo que podría haber sido una tragedia mayor.
El derrumbe del sector textil: operar al 30%
El conflicto en Cocot no es un hecho aislado, sino el síntoma de una patología económica que afecta a toda la industria nacional. Durante la cobertura de los incidentes, se revelaron cifras alarmantes que contextualizan la decisión de la empresa: el sector textil está funcionando actualmente a apenas un 30% de su capacidad instalada.
Esta parálisis productiva es consecuencia directa de un "combo letal" para la industria manufacturera local:
- Una caída abrupta del consumo interno, donde la ropa y el calzado son los primeros gastos que las familias recortan.
- La apertura indiscriminada de importaciones, que inunda el mercado con productos terminados a precios con los que la industria local no puede competir debido a su estructura de costos.
- La presión impositiva y los costos logísticos que siguen asfixiando a las PyMEs y grandes empresas por igual.
Los analistas advierten que mantener una fábrica abierta con casi el 70% de las máquinas paradas es insostenible en el tiempo, lo que deriva inevitablemente en suspensiones primero y despidos después, como los que hoy lamentan las 140 familias de Cocot.
Un año negro para el empleo industrial
El drama de Cocot se inscribe en una estadística escalofriante. Según los datos relevados durante el último período, el sector privado registrado ha sido el más golpeado por la crisis. Durante el año 2025, se contabilizaron más de 60.000 puestos de trabajo perdidos exclusivamente en el sector industrial.
Esta cifra desmiente la narrativa de que el ajuste recaería únicamente sobre el sector público. La realidad en las calles muestra que la recesión está desmantelando el aparato productivo. "No tenés salida, no tenés alternativa, y sabés que cuando te quedás sin laburo, afuera tampoco hay nada", se escuchó durante la transmisión de los hechos, resumiendo el sentimiento de desamparo que invade a los trabajadores cesanteados.
La violencia como síntoma de la desesperanza
Lo ocurrido en la planta de Cocot dejó una postal dolorosa que los medios catalogaron como una pelea de "pobres contra pobres". En medio del caos, se registraron enfrentamientos no solo contra los directivos, sino también roces entre los propios trabajadores y el personal de seguridad, todos víctimas de una coyuntura que los excede.
La falta de un horizonte claro y la inexistencia de una red de contención social para los nuevos desempleados exacerban los ánimos. En un mercado laboral deprimido, perder el empleo industrial —que históricamente garantizaba ciertos derechos y estabilidad— es visto como una sentencia a la pobreza inmediata.
Mientras las persianas de Cocot bajan y la policía custodia un predio ahora marcado por la violencia, la pregunta que resuena en el ámbito gremial y político es cuántas otras fábricas seguirán el mismo camino en las próximas semanas si no se revierte la tendencia de caída en el consumo y la producción.
