Tras la reapertura de la causa, la joven denunciante rompe el silencio en Infobae. Desmiente el consentimiento, relata vejaciones con objetos y exige el fin de los rituales violentos en el deporte.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? Una joven denunció abusos y vejaciones sufridas durante un "bautismo" de hockey femenino en Mendoza hace tres años.
- ¿Quiénes son los protagonistas? La víctima (entonces de 16 años), seis jugadoras imputadas y la madre de una de las acusadas que defiende el hecho como "un juego".
- ¿Cuándo ocurrió? El hecho original sucedió hace tres años, pero la causa judicial se reabrió recientemente con nuevas imputaciones.
- ¿Dónde fue? En los vestuarios del Club Alemán, durante un torneo disputado en la provincia de Mendoza.
- ¿Cómo se produjo? La víctima relata que fue vendada, semidesnudada y sometida a actos denigrantes con objetos, sin posibilidad de resistirse.
- ¿Por qué es importante? El caso cuestiona la naturalización de ritos violentos en instituciones deportivas y busca establecer protocolos de protección.
- ¿Qué consecuencias/investigación hay? Actualmente hay seis imputadas y se tramita un proyecto de ley provincial inspirado en este caso para prevenir abusos en clubes.
Justicia por un rito que cruzó todos los límites
El mundo del deporte se ve nuevamente sacudido por una denuncia que expone las prácticas más oscuras de los denominados "bautismos" o ritos de iniciación. En una entrevista exclusiva con Infobae al amanecer, la joven que denunció haber sido abusada durante una iniciación de hockey femenino en Mendoza rompió el silencio para responder a las polémicas declaraciones de la madre de una de las imputadas, quien había calificado el hecho como un simple "juego consentido".
La víctima, cuya identidad se reserva por cuestiones legales, fue contundente al negar cualquier tipo de consentimiento: "En absoluto fue consentido. Si lo hubiese sido, no estaría denunciando. Nunca supe a lo que iba, nunca hubo una charla previa". Su relato describe una situación de total vulnerabilidad, donde con apenas 16 años fue llevada a un vestuario, vendada y rodeada por diez mujeres adultas que ejecutaron actos denigrantes bajo un clima de burlas.
El horror dentro del vestuario: el uso de objetos
Uno de los puntos más escabrosos de la causa es la utilización de una morcilla durante el ritual. Mientras que la defensa de las acusadas intenta minimizar el hecho alegando que fue una broma inofensiva, la denunciante proporcionó detalles que refuerzan la calificación de abuso. "Estaba vendada, sentada, y siento que me abren la calza. Me meten algo desde el ombligo hasta la entrepierna. Me daba tanto asco que solo había una capa de tela separando mis genitales de esa morcilla", relató con crudeza.
La joven aclaró que todos los comentarios que acompañaban el acto tenían una clara connotación sexual, desmintiendo así la versión de la "inocencia" del rito. "No fue en la cintura, fue entre el ombligo y la entrepierna", enfatizó para corregir la versión que intentó instalar la madre de una de las agresoras en medios de comunicación.
La manipulación de pruebas y el silencio de los testigos
Respecto a la supuesta existencia de videos donde se la vería "festejando" posteriormente, la víctima explicó que fue obligada a asistir a una cena post-ritual bajo presión. "Si alguien hace zoom en mi cara, se dará cuenta de que tengo toda la cara hinchada de llorar tanto. Fui forzada", explicó. Además, denunció que los videos del ritual en sí fueron borrados intencionalmente por las acusadas al darse cuenta de la gravedad de lo ocurrido.
Sobre por qué otras compañeras que sufrieron lo mismo no denunciaron, la joven señaló la complejidad de los vínculos sociales: "No todos tienen la valentía. Muchas tienen miedo de salirse del grupo o sus padres son amigos de los padres de las agresoras. A una de ellas sus padres le dijeron que no se metiera en quilombos". Según su testimonio, el ambiente tras el ritual en las duchas era de una profunda angustia compartida, lejos de la diversión alegada por la defensa.
El estado actual de la causa y el pedido de justicia
La causa, que fue reabierta recientemente tras haber sido archivada hace tres años, cuenta hoy con seis imputaciones firmes. La víctima destacó el apoyo incondicional de su familia y el trabajo ad honorem de sus abogados, desmintiendo cualquier interés económico tras la denuncia. "A mí no me hace falta un peso, y si llegara a haber una demanda civil, el dinero será donado", aseguró.
Más allá de la condena judicial, la joven busca un cambio sistémico en el deporte. Su caso inspiró a la diputada provincial Juliana Díaz a presentar un proyecto de ley que establece protocolos obligatorios para que las comisiones directivas de los clubes actúen de manera inmediata ante sospechas de abuso. "Justicia es que esto no vuelva a pasar. Con que el tema esté en debate y la gente se replantee si estas acciones están bien o mal, ya es un paso enorme", concluyó.
- Imputadas: Seis jugadoras del Club Alemán.
- Contexto: Torneo de hockey en Mendoza.
- Avance legislativo: Proyecto de ley de protocolos contra el abuso en clubes.
