Un hombre asesinó a su expareja, prendió fuego el vehículo con el cuerpo dentro y, tras intentar ahogarse en el río Paraná, se lanzó a las llamas en la bajada Los Espinillos.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Un femicidio seguido de suicidio extremo donde el agresor quemó el auto con el cuerpo de su víctima y luego se arrojó a las llamas. - ¿Quiénes son los protagonistas?
La víctima fue Mariana Vanessa Di Paolo y el femicida fue identificado como Luis Rodrigo Argañarás. - ¿Cuándo ocurrió?
A comienzos de septiembre de 2026, apenas 48 horas después de que la mujer radicara una denuncia formal por hostigamiento. - ¿Dónde fue?
En la zona costera conocida como la Bajada de los Espinillos, a orillas del río Paraná, en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe. - ¿Cómo se produjo?
El agresor trasladó el cuerpo de la mujer en un Chevrolet Corsa, inició el fuego desde el baúl, intentó ahogarse en el río y finalmente se arrojó dentro del habitáculo en llamas. - ¿Por qué es importante?
Reabre la urgente discusión sobre la eficacia de las medidas cautelares y perimetrales ante situaciones de acoso y denuncias previas por violencia machista. - ¿Qué consecuencias/investigación hay?
La fiscal Noelia Navone caratuló el hecho como femicidio seguido de suicidio y ordenó peritajes sobre el vehículo y autopsias forenses.
Horror a orillas del río Paraná en Villa Gobernador Gálvez
Una escena de violencia extrema sacudió la tranquilidad de la zona costera de Villa Gobernador Gálvez, en el Gran Rosario. Testigos ocasionales y pescadores que se encontraban en el sector ribereño conocido como la Bajada de los Espinillos presenciaron un episodio de dramatismo inusitado: un automóvil envuelto en llamas, un cuerpo en su interior y un desenlace desesperado que culminó con la muerte de ambos protagonistas sobre la costa del río Paraná.
La investigación confirmó que se trató de un femicidio seguido de suicidio premeditado. Dentro del habitáculo calcinado se hallaba el cadáver de Mariana Vanessa Di Paolo, quien había sido trasladada hasta la ribera ya sin vida por su expareja, Luis Rodrigo Argañarás. El hombre incendió el coche de manera intencional y, tras una serie de maniobras caóticas y desesperadas, terminó arrojándose de cabeza hacia el centro del fuego.
El calvario previo: denuncias y medidas que no alcanzaron
Detrás del estremecedor cuadro descubierto en la ribera santafesina existía un patrón sistemático de persecución y violencia psicológica. Apenas 48 horas antes de ser asesinada, Mariana se había presentado ante las dependencias judiciales y policiales locales para radicar una denuncia formal contra Argañarás por acoso constante y hostigamiento.
Pese a la solicitud de medidas cautelares y de restricción perimetral para frenar los comportamientos violentos del agresor, las herramientas preventivas resultaron insuficientes frente a la determinación del atacante. El caso vuelve a poner bajo la lupa la efectividad operativa de los rondines policiales, los dispositivos de alerta temprana y la capacidad de respuesta del sistema judicial ante denuncias urgentes radicadas por mujeres en situación de vulnerabilidad.
La secuencia del hecho: fuego, intento de rescate y final fatal
De acuerdo con la reconstrucción preliminar elaborada por los peritos balísticos y de bomberos, Argañarás trasladó a Di Paolo en un Chevrolet Corsa hasta el descampado cercano a la bajada de lanchas. Una vez posicionado cerca de la orilla, procedió a prender fuego el coche desde la parte posterior, arrojando combustible en cercanías del baúl y del tanque de nafta para acelerar la combustión hacia el habitáculo delantero.
Los pescadores presentes en el lugar relataron una secuencia caótica que duró escasos minutos:
- El primer intento de escape: Tras iniciar las llamas con él dentro del auto, Argañarás salió despedido envuelto en humo y se arrojó de cabeza a las aguas del río Paraná en un aparente intento de ahogarse o apagar el fuego sobre sus prendas.
- La intervención civil: Un lugareño a bordo de una embarcación advirtió la situación, se aproximó de inmediato y logró sacarlo a flote utilizando una red de pesca, remolcándolo de regreso hacia la costa de tierra firme.
- El grito desesperado: Lejos de buscar auxilio médico, el agresor insistía a viva voz hacia los presentes con una frase desgarradora: "¡Déjenme morir, déjenme morir!".
- El salto al fuego: Al incorporarse y constatar la llegada inminente de las fuerzas de seguridad y el avance del fuego, el sujeto tomó carrera y se lanzó de lleno al interior del vehículo en llamas por una de las ventanillas, perdiendo la vida carbonizado junto a la víctima.
La investigación judicial a cargo del MPA
Tras los avisos de emergencia, tomó intervención en primer término personal de la Prefectura Naval Argentina por jurisdicción de ribera, sumándose minutos después efectivos de la Policía de Santa Fe y dotaciones de Bomberos Zapadores para enfriar los restos del rodado y realizar las pericias mecánicas.
La investigación del caso quedó formalmente radicada bajo la dirección de la fiscal Noelia Navone, integrante del Ministerio Público de la Acusación (MPA). Desde la fiscalía se dispuso el traslado de ambos cuerpos al Instituto Médico Legal de Rosario para la realización de las autopsias correspondientes, con el objetivo de determinar fehacientemente la causa de muerte de Di Paolo y corroborar si presentaba heridas previas al foco ígneo.
El contexto de la violencia de género en la región
El crimen de Mariana Vanessa Di Paolo se inscribe dentro de un preocupante registro de violencia extrema que ubica a la provincia de Santa Fe como uno de los distritos con mayores índices de violencia femicida a nivel nacional. La recurrencia de crímenes donde mediaban alertas previas interpuestas por las víctimas ratifica la necesidad de profundizar los mecanismos de seguimiento de agresores denunciados y fortalecer las redes de contención comunitarias e institucionales.
