Tras la catástrofe en Nepal, científicos de la UBA y el CONICET advierten sobre la inestabilidad de la ladera del Cerro Solo en Santa Cruz, ante un eventual desborde hacia Laguna Torre.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Científicos alertan sobre la inestabilidad geológica en las laderas que rodean la Laguna Torre, advirtiendo sobre el riesgo de un aluvión glaciar en la región patagónica. - ¿Quiénes intervienen en el análisis?
Geólogos e investigadores del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), encabezados por el especialista Andrés Folguera. - ¿Dónde se focaliza la preocupación?
En las inmediaciones de la localidad turística de El Chaltén, provincia de Santa Cruz, sobre el margen de la cuenca hídrica del Lago Viedma. - ¿Cuál es el fenómeno bajo estudio?
Un evento denominado internacionalmente como GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), consistente en inundaciones súbitas provocadas por colapsos sobre lagos glaciares. - ¿Por qué se produce esta situación?
Debido al retroceso acelerado de los cuerpos de hielo por el calentamiento global de origen industrial, dejando laderas inestables propensas a deslizarse en el agua. - ¿Qué antecedentes existen en la zona?
Registros históricos dan cuenta de dos desbordes similares en la misma cuenca: Laguna de Piedras Blancas en 1913 y Laguna Sucia a mediados del siglo XX. - ¿Qué medidas se evalúan?
El diseño e implementación de sistemas de monitoreo temprano mediante sensores hídricos y seguimiento satelital de laderas para prevenir impactos poblacionales.
Alerta científica en Santa Cruz: la sombra de los aluviones glaciares
El colapso ambiental que afectó recientemente a Nepal volvió a poner sobre la mesa una problemática que trasciende cordilleras: la vulnerabilidad de las poblaciones de montaña ante el repliegue acelerado de las masas de hielo. En Argentina, la mirada de los especialistas se concentró de inmediato sobre la provincia de Santa Cruz, más precisamente en la localidad de El Chaltén, un enclave de referencia mundial para el senderismo y la escalada que hoy observa con atención técnica el comportamiento de sus cuencas cordilleranas.
A escasos kilómetros del casco urbano, la ladera que bordea la Laguna Torre y la masa montañosa del Cerro Solo muestran signos visibles de inestabilidad geomorfológica. Investigadores del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires (UBA) detallaron que la masa de ladera experimenta movimientos de deslizamiento progresivo directamente orientados hacia el espejo de agua, un factor determinante para el análisis de riesgo de desastres hidrológicos repentinos.
¿Qué es un fenómeno GLOF y cómo opera?
En el ámbito de la geología y la glaciología, este tipo de contingencia se cataloga bajo la sigla técnica GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), cuya traducción refiere a una inundación por desborde violento de un lago glaciar. Este evento no se comporta como una crecida estacional habitual provocada por deshielo o lluvias intensas, sino como una descarga catastrófica y repentina de agua, rocas y sedimentos que se desencadena en cuestión de pocos minutos.
La mecánica suele desarrollarse bajo dos modalidades principales:
- Desprendimiento sobre masa hídrica: Un bloque masivo de roca o seracs de hielo colapsa e impacta con fuerza sobre una laguna endicada, generando un tren de olas de gran magnitud (tsunami interior) que supera la morena frontal y arrasa el lecho del río aguas abajo.
- Ruptura del dique morrénico: El retroceso de los glaciares acumula grandes volúmenes de agua contenidos únicamente por terraplenes naturales de escombros y barro congelado. Cuando la presión hidrostática cede o se filtra el agua, la presa natural colapsa provocando un aluvión masivo.
En Nepal, este tipo de manifestación se produjo de manera casi instantánea, tardando apenas 7 minutos en recorrer distancias letales, lo que evidencia que sin protocolos de monitoreo continuo las chances de mitigación son mínimas.
El caso específico de la Laguna Torre y la cuenca del Viedma
Históricamente, el Glaciar Torre ocupaba una posición mucho más extendida dentro del valle, cubriendo porciones significativas de la cubeta actual. Durante las últimas cuatro décadas, sin embargo, el retroceso del frente helado fue notable, dejando al descubierto paredes rocosas abruptas desprovistas del apuntalamiento estructural que el propio hielo ejercía durante milenios.
Actualmente, el monitoreo satelital ha permitido identificar que el flanco de la montaña presenta movimientos centimétricos y métricos hacia la Laguna Torre. Si un desprendimiento de gran porte cayera en la laguna, el curso del Río Fitz Roy transportaría la masa aluvial directo hacia el valle donde se emplaza El Chaltén, desembocando finalmente en el Lago Viedma.
Antecedentes históricos en la cordillera austral
La amenaza de un vaciamiento violento en Santa Cruz no es meramente hipotética. La memoria geológica y los registros documentales de la región recuerdan que en el último siglo ya se produjeron fenómenos idénticos dentro de la misma región montañosa:
- Laguna de Piedras Blancas (1913): Ocurrió en la zona norte del valle, provocando una violenta correntada con arrastre de material morrénico tras ceder el dique frontal.
- Laguna Sucia (1968): Un desborde que modificó la morfología del lecho del río y arrastró sedimentos masivos aguas abajo hacia los cursos tributarios principales.
Estos precedentes demuestran que la cordillera patagónica convive periódicamente con dinámicas de vaciamiento violento, aunque en aquellas décadas la densidad de infraestructura y el flujo de residentes y turistas en la zona era apenas una fracción de lo que representa hoy El Chaltén como capital nacional del trekking.
El rol determinante del cambio climático antropogénico
La discusión sobre las causales de estos desplazamientos no escapa al debate científico global. Los estudios glaciológicos destacan una diferencia sustancial entre los ciclos naturales del planeta y la situación actual: mientras que los glaciares tardaron miles de años en avanzar durante las glaciaciones, el retroceso registrado en la actualidad se completó en apenas 30 a 40 años.
Esta velocidad de derretimiento no encuentra correlato con los ciclos geológicos preindustriales. El consenso apunta a la concentración de emisiones de gases de efecto invernadero a escala global como el principal acelerador del calentamiento atmosférico. La pérdida de soporte congelado (permafrost) debilita las laderas rocosas de alta montaña, incrementando los riesgos de desmoronamiento súbito en cuencas altas.
La urgencia de un sistema de alerta temprana e instrumental
Pese a la trascendencia pública que tomó la palabra «alerta», el ámbito científico aclara que, a nivel formal, un estado de alerta inminente solo puede ser declarado por los organismos de protección civil competentes sobre la base de instrumental técnico instalado en el terreno.
La tarea prioritaria para los equipos de investigación y las dependencias públicas involucra:
- Instalación de sensores telemétricos: Dispositivos hídricos instalados en los cauces para detectar subidas abruptas de caudal con antelación suficiente.
- Monitoreo satelital por radar: Mediciones continuas mediante interferometría satelital (InSAR) para calcular las tasas de aceleración en las fallas de la ladera del cerro.
- Planificación de planes de evacuación: Actualización de las rutas de escape y delimitación de zonas seguras sobre cotas altas del pueblo ante cualquier crecida repentina del río.
El desafío que enfrentan las autoridades y la comunidad científica combina investigación de campo y gestión territorial: la naturaleza sigue su curso en una de las geografías más imponentes de la Argentina, demandando anticipación estratégica y tecnología preventiva para proteger a poblaciones e infraestructuras.
