Valentín y Gustavo Yankelevich expusieron los graves episodios de maltrato físico y psicológico que sufrieron los hijos de la recordada actriz por parte de su padre, Darío Giordano, tras la muerte de su madre.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Se hicieron públicas las denuncias por violencia física, psicológica y económica ejercida por Darío Giordano contra sus hijos tras el fallecimiento de Romina Yan. - ¿Quiénes son los protagonistas?
Valentín Giordano Yankelevich, su hermano Franco, su abuelo el productor Gustavo Yankelevich, y el denunciado Darío Giordano. - ¿Cuándo ocurrieron los hechos y cuándo salieron a la luz?
Los maltratos comenzaron entre 2011 y 2012, derivaron en medidas judiciales en 2015/2016, y los testimonios públicos se brindaron en octubre de 2026. - ¿Dónde se desarrollaron los acontecimientos?
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con intervención del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 26. - ¿Cómo se produjo el rescate de los menores?
Tras advertir secuelas físicas y pedidos de auxilio de sus nietos, Gustavo Yankelevich recurrió a la Justicia civil, logrando una medida cautelar y la custodia legal. - ¿Por qué es importante el caso?
Visibiliza la problemática de la violencia intrafamiliar silenciada en el ámbito público y el complejo camino judicial para resguardar a niños en situación de desamparo. - ¿Qué medidas judiciales se adoptaron?
Se ordenó oportunamente una restricción perimetral de acercamiento contra el padre, el traspaso del cuidado personal al abuelo y la restitución de fondos sucesorios retenidos.
El quiebre del silencio tras una década de dolor
El ambiente artístico y la opinión pública argentina se encuentran profundamente conmocionados tras revelarse los pormenores de una dramática trama de violencia intrafamiliar que afectó a los hijos de la querida actriz Romina Yan. A más de una década de su repentina desaparición física, su hijo Valentín Giordano Yankelevich decidió brindar un crudo testimonio en primera persona, relatando el calvario de agresiones físicas, hostigamiento verbal y abandono que padeció junto a su hermano mayor, Franco, en el hogar paterno a cargo de Darío Giordano.
Las declaraciones desencadenaron una inmediata repercusión mediática y la posterior palabra de su abuelo, el reconocido productor teatral y televisivo Gustavo Yankelevich, quien rompió el hermetismo que mantuvo durante años para proteger a los entonces menores de edad. En un relato desgarrador que combinó llanto y entereza, el directivo detalló las circunstancias extremas bajo las cuales debió intervenir legalmente para rescatar a sus nietos de un entorno hostil que amenazaba seriamente su integridad física y psíquica.
El testimonio de Valentín expuso que las agresiones comenzaron a recrudecer a partir de 2012, cuando él tenía apenas 9 años de edad, coincidiendo con una mudanza y la consolidación de una nueva estructura convivencial paterna. "Eran golpes, gritos, maltrato diario. Las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores del día porque sabía que no volvía a esa casa", describió el joven, agregando episodios donde era encerrado en habitaciones y sometido a constantes descalificaciones morales.
La intervención de Gustavo Yankelevich y las alertas tempranas
Durante años, el público general percibió una aparente normalidad en torno al núcleo familiar tras la muerte de Romina Yan en septiembre de 2010. Sin embargo, las dinámicas internas comenzaron a alertar al círculo íntimo cuando los niños empezaron a exteriorizar su sufrimiento a través de manifestaciones conductuales y pedidos velados de auxilio. Gustavo Yankelevich recordó que la primera en notar irregularidades de gravedad en el bienestar de los pequeños fue su abuela, Cris Morena.
El productor narró el punto de inflexión exacto que lo llevó a advertir que sus nietos corrían riesgo inminente:
- El pedido inicial de convivencia: Su nieto Franco comenzó a pedirle insistentemente pasar días con él en su casa, sin atreverse en una primera etapa a detallar los castigos corporales que recibía.
- La negativa paterna tajante: Al solicitar formalmente que el menor pasara una semana con él, Giordano le respondió de forma autoritaria que era el dueño absoluto de los chicos y que hasta los 18 años harían exclusivamente su voluntad.
- La represalia física y el mutismo: Tras esa conversación, el niño permaneció varias semanas en silencio absoluto durante las visitas, hasta que confesó entre lágrimas que su padre lo había golpeado salvajemente hasta desmayarlo por haber solicitado irse a vivir con su abuelo.
- Manifestaciones traumáticas corporales: Especialistas médicos advirtieron que un tic constante en los ojos desarrollado por el menor no constituía un espasmo involuntario común, sino un reflejo defensivo provocado por reiterados traumatismos en el cráneo.
Frente a este cuadro clínico y testimonial incontrastable, el entorno materno resolvió acudir de inmediato a los estrados judiciales para frenar las agresiones y arrebatar legalmente a los chicos de la custodia paterna.
El expediente judicial: medidas cautelares y perimetral de alejamiento
A diferencia de lo que trascendió como un simple conflicto de tenencia entre partes, la causa se tramitó formalmente ante los tribunales porteños bajo la carátula de denuncia por violencia familiar promovida por Gustavo Felipe Yankelevich contra Darío Giordano. Las actuaciones principales se radicaron en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 26, donde se evaluaron peritajes socioambientales y evaluaciones periciales a los menores.
Ante la solidez de las pruebas aportadas por los letrados del productor, la magistrada interviniente adoptó resoluciones de máxima urgencia para salvaguardar a los niños:
- Prohibición absoluta de acercamiento: Se dispuso una orden perimetral estricta impidiendo a Darío Giordano aproximarse a Franco y Valentín, extendida inicialmente por 90 días y posteriormente prorrogada por 180 días adicionales de manera ininterrumpida.
- Atribución del cuidado personal: La Justicia otorgó formalmente la guarda y el cuidado personal de ambos menores a su abuelo materno, quien asumió la totalidad de las responsabilidades formativas y afectivas cotidianas.
- Cuentas judiciales para fondos sucesorios: En el fuero sucesorio de Romina Yan, se determinó que fondos originados en regalías de entidades como SAGAI, alquileres y derechos artísticos debían ser transferidos compulsivamente a cuentas tuteladas a nombre de los hijos, ordenándose el cese de retenciones monetarias unilaterales.
Respecto a la hija menor de la pareja, Azul, se aclaró que en aquel momento procesal permaneció bajo el cuidado paterno por decisión propia y debido a que no existían registros de agresiones físicas directas hacia ella, aguardándose a que completara sus estudios secundarios para que los hermanos mayores pudieran relatar públicamente los hechos sin afectar su ámbito escolar.
El rol de la prensa y la ética periodística en casos con menores
La exposición del caso abrió también un profundo debate deontológico en los medios de comunicación y el periodismo de espectáculos sobre el tratamiento de hechos que involucran a víctimas infantiles. Diversos conductores y cronistas que tuvieron acceso a los expedientes judiciales y rumores en el año 2014 revelaron que se pactó un estricto compromiso de silencio para preservar la marcha del litigio civil.
En aquel período, publicitar la batalla por la tenencia hubiese puesto en riesgo las medidas cautelares de resguardo obtenidas por el abuelo, corriendo el peligro de provocar una restitución forzosa de los niños al hogar del denunciado o entorpecer los informes confidenciales de los peritos judiciales. La madurez de los protagonistas para aguardar su mayoría de edad y el cierre de las etapas de contención psicológica fueron determinantes para que los hechos pudieran narrarse hoy desde una perspectiva de sanación y búsqueda de verdad.
La necesidad de desnaturalizar la violencia intrafamiliar
Especialistas en salud mental y psiquiatría convocados para reflexionar sobre los testimonios subrayaron que la violencia doméstica no reconoce estratos socioeconómicos ni se ajusta a figuras estereotipadas de marginalidad. Con frecuencia, agresores que mantienen perfiles públicos cordiales, carreras laborales activas o vínculos bien considerados en su ámbito profesional replican dinámicas de sometimiento, manipulación y abuso de poder intramuros.
El caso de los hijos de Romina Yan pone de relieve la vital importancia de que el entorno ampliado —familiares, directivos escolares y terapeutas— preste atención a las señales de retraimiento o cambios conductuales en niños y adolescentes en duelo. Gracias a la decidida intervención de su abuelo, los jóvenes lograron reconstruir su vida lejos del maltrato, transformando una historia marcada por la tragedia en un mensaje de valentía para quienes sufren situaciones similares en el ámbito familiar.
