Un joven de 22 años fue liberado tras su revisión médica policial y, a los pocos minutos, rompió un local vecino para robar. Fue recapturado in fraganti y los vecinos exigen respuestas.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? Un detenido liberado robó un comercio instantes después de salir.
- ¿Quién es el protagonista? Un joven de 22 años con antecedentes delictivos.
- ¿Cuándo ocurrió? En la mañana de ayer, alrededor de las 9:30 horas.
- ¿Dónde fue? Calle Juan Domingo Perón al 1300, Resistencia (frente a Medicina Legal).
- ¿Cómo se produjo? Salió en libertad, caminó 50 metros y rompió una vidriera para entrar.
- ¿Por qué es importante? Revela la vulnerabilidad y el peligro que denuncian los vecinos de la zona.
- ¿Qué reclaman los vecinos? Juntan firmas para trasladar la sede de Medicina Legal a otro sitio.
Un hecho que roza lo tragicómico y expone la cruda realidad de la inseguridad se vivió en la ciudad de Resistencia. Un joven de 22 años, que acababa de recuperar su libertad tras cumplir con los trámites de rigor en el departamento de Medicina Legal de la Policía, tardó menos de cinco minutos en volver a delinquir, siendo detenido nuevamente a escasos metros del lugar de su liberación.
Crónica de un robo "exprés"
El incidente ocurrió en la calle Juan Domingo Perón al 1300. Según el reporte policial y la cobertura periodística en el lugar, el individuo había sido trasladado desde la Comisaría Tercera hasta la sede de Medicina Legal para el chequeo de salud obligatorio previo a su liberación. Este procedimiento es estándar: se verifica que el detenido salga en buenas condiciones físicas para evitar futuros reclamos legales.
Lo insólito es la inmediatez de la reincidencia. Al salir por la puerta de la dependencia policial, el sujeto no se dirigió a su domicilio. Caminó apenas 50 metros (media cuadra) y decidió violentar un comercio de la zona. Rompió la puerta de acceso de un local —que se encontraba cerrado en ese momento— e ingresó con fines de robo.
La maniobra fue tan torpe y cercana a la fuerza policial que los vecinos alertaron de inmediato. El personal policial regresó al sitio y logró aprehenderlo in fraganti dentro del comercio, frustrando su intento de escape por un garaje lateral.
La pesadilla de los vecinos
El hecho destapó una olla a presión en el barrio. Claudia, una vecina que vive a metros de la dependencia policial, ofreció un testimonio contundente sobre la situación que atraviesan quienes residen en las inmediaciones de las Torres Sarmiento y el Club Sarmiento.
"Estamos cansados. Largan a los presos ahí, a veces sin ropa, sin nada, y lo primero que hacen es atacar tu casa", declaró la vecina indignada. Según su relato, la liberación de detenidos en ese punto específico de la ciudad se ha convertido en un foco de inseguridad constante.
- Robos al paso: Denuncian que los liberados atacan a los chicos que salen de actividades deportivas en el club cercano, robándoles mochilas, celulares e incluso el calzado.
- Invasión de propiedad: Los vecinos aseguran que frecuentemente saltan los muros de las casas buscando qué robar o pidiendo ropa y comida de manera agresiva.
- Modus operandi en grupo: A veces las liberaciones ocurren en grupos de cuatro o cinco personas, lo que genera una situación de indefensión total para los transeúntes.
Un protocolo cuestionado
La raíz del problema parece radicar en el protocolo operativo. Todos los detenidos que obtienen la libertad deben pasar por Medicina Legal como última instancia. Al no contar con medios de transporte propios al salir, quedan varados en una zona residencial y comercial de alto tránsito.
"No hay un horario normal. Mañana, tarde o madrugada, llegan camionadas y los bajan ahí", explicó la vecina, detallando que deben vivir encerrados, con alarmas comunitarias y grupos de WhatsApp activos las 24 horas para alertar sobre la presencia de "recién liberados" merodeando los techos o las veredas.
Juntada de firmas y reclamo oficial
Ante la repetición de estos hechos, los vecinos han comenzado a organizarse formalmente. Ya han recolectado firmas con un objetivo claro: exigir al Ministerio de Seguridad y al Gobierno provincial el traslado de la sede de Medicina Legal a una zona menos urbanizada o aislada, donde la liberación de detenidos no ponga en riesgo directo a familias y comercios.
Mientras tanto, el joven de 22 años volvió a ser trasladado a la Comisaría Tercera, reiniciando el ciclo procesal, aunque para los vecinos de la calle Perón, la sensación de inseguridad permanece intacta.
