Comerciantes de Villa Rossi en Barranqueras denunciaron reiterados robos facilitados por una vivienda abandonada en litigio sucesorio que funciona como aguantadero, mientras reclaman mayor patrullaje y respuestas policiales efectivas.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Comerciantes y vecinos sufren reiterados robos a través de patios traseros y una vivienda abandonada utilizada como vía de escape. - ¿Quiénes son los protagonistas?
Propietarios de locales como Luciana Esquivel y Germán Suárez, junto a comerciantes damnificados de la zona. - ¿Cuándo ocurrió?
La seguidilla delictiva se intensificó durante el último mes, registrándose hasta cuatro hechos en un solo local. - ¿Dónde fue?
En el barrio Villa Rossi de Barranqueras, puntualmente sobre avenida Laprida y calle Joaquín V. González. - ¿Cómo se produjo?
Los sospechosos acceden a un inmueble en sucesión, saltan muros hacia galerías comerciales y violentan rejas o huecos de ventilación. - ¿Por qué es importante?
Porque visibiliza el impacto económico directo sobre emprendedores locales, obligando al cierre forzado de locales y generando temor generalizado. - ¿Qué consecuencias/investigación hay?
Los afectados juntan firmas para presentar un petitorio formal ante la Jefatura policial ante la falta de recursos y prevención en patrullajes.
Ola de robos en el centro comercial de Villa Rossi
La preocupación vecinal y comercial en la ciudad portuaria de Barranqueras alcanzó un punto crítico a raíz de una seguidilla ininterrumpida de hechos delictivos contra la propiedad. En el corazón de Villa Rossi, sobre la céntrica avenida Laprida en intersección con la calle Joaquín V. González, propietarios y encargados de distintos locales comerciales manifestaron públicamente su angustia y agotamiento frente a un escenario de desprotección que ya provocó el vaciamiento progresivo y el cierre definitivo de varios emprendimientos de la cuadra.
La situación tomó máxima visibilidad tras el reclamo desesperado de los trabajadores de una galería comercial ubicada en la zona, quienes denunciaron que la modalidad de ingreso se repite de manera sistemática sin que las medidas preventivas adoptadas por cuenta propia logren frenar el accionar delictivo. Rejas reforzadas, cámaras de seguridad y sistemas de alarma privada han resultado insuficientes para frenar las incursiones nocturnas y de madrugada.
El foco del problema: una vivienda en litigio sucesorio como aguantadero
El punto neurálgico que facilita la vulneración de los comercios es una propiedad deshabitada que se encuentra judicializada por un juicio sucesorio. De acuerdo con el relevamiento testimonial de los propios vecinos del sector, dicho inmueble permanece con ventanas deterioradas y accesos abiertos, transformándose en una guarida estratégica permanente para personas en situación de delito.
La dinámica de los atracos responde a un patrón geográfico sumamente claro y perjudicial para los linderos:
- Ingreso y ocultamiento: Los intrusos entran con facilidad a la vivienda deshabitada desde la vía pública aprovechando la nula iluminación y el estado de abandono.
- Conectividad de patios traseros: Desde el patio interno de esta finca acceden saltando muros divisorios hacia el fondo de una galería de comercios y canchas linderas.
- Barreteado y rotura estructural: Una vez dentro del perímetro cerrado, fuerzan rejas, rompen chapas de techos y arrancan las estructuras metálicas donde se instalan equipos de aire acondicionado para ingresar arrastrándose a los locales.
- Acopio de elementos robados: En inspecciones improvisadas se hallaron colchones, armas blancas y mercaderías acopiadas en el interior de la casa abandonada.
Cuatro atracos en menos de treinta días contra un mismo comercio
Uno de los casos más alarmantes que grafica la gravedad de la crisis delictiva es el de Luciana Esquivel, una joven emprendedora propietaria de un negocio avícola y de un local polirrubro y de indumentaria en la citada galería. En un período menor a un mes, sufrió cuatro robos consecutivos en sus dependencias.
Tras un primer intento en el sector de la avícola que obligó a extremar cerramientos, delincuentes destruyeron la reja delantera del local de ropa a las 2:30 de la madrugada. No conformes con ese perjuicio, en la última noche barretearon por completo las protecciones traseras del equipo de refrigeración, derrumbaron parte de la estructura y se llevaron la totalidad de la temporada de verano recientemente adquirida, obligando a la comerciante a mantener sus puertas cerradas por tener las instalaciones abiertas al descubierto y con graves pérdidas económicas irrecuperables.
Testimonios de violencia armada y falencias operativas
La tensión diaria escaló aún más tras el testimonio aportado por Germán Suárez, vecino y administrador de un predio lindero. Suárez relató haber confrontado directamente a un delincuente en el patio de su vivienda cuando intentaba ocultarse detrás de un tanque de agua. Al intentar ahuyentarlo, el sospechoso extrajo un arma de fuego y efectuó un disparo en el lugar antes de darse a la fuga hacia los techos linderos.
Los vecinos expusieron su desencanto por la demora en la respuesta de los patrulleros tras los insistentes llamados a las líneas de emergencia policial. En el episodio armado, los uniformados arribaron con más de veinte minutos de demora y sin los elementos logísticos elementales para intervenir:
- Carencia de herramientas básicas: El personal policial presente no disponía de linternas reglamentarias para rastrillar el patio a oscuras y el interior de la finca abandonada.
- Falta de dotación de personal: La comisión estaba compuesta únicamente por dos efectivos que evitaron avanzar hacia zonas sin visibilidad por motivos obvios de seguridad personal.
- Resignación ante las denuncias formales: Los damnificados señalaron que, tras radicar las exposiciones en sede policial, no se realizan peritajes oculares ni se refuerza la vigilancia preventiva en el horario nocturno.
Petitorio vecinal y éxodo comercial en la avenida Laprida
El impacto sobre la actividad económica barrial es inocultable. En la misma manzana, locales de depósito sufrieron boquetes y barreteo de aberturas aun con personal trabajando en la reposición nocturna de mercadería, mientras que comercios situados en la esquina fueron desvalijados tras el levantamiento de techos de chapa y la destrucción de costosas vidrieras frontales.
Como consecuencia directa del desamparo, gran parte de los comerciantes decidió bajar definitivamente sus persianas y rescindir contratos de alquiler, reduciendo una galería antes concurrida a solo un puñado de negocios que intentan subsistir. Frente a esta realidad, los vecinos de Villa Rossi completaron una junta comunitaria de firmas para elevar un reclamo urgente y formal ante la Jefatura de la Policía del Chaco y las autoridades ministeriales del área de seguridad, exigiendo una intervención judicial sobre el inmueble en sucesión y la implementación urgente de cuadrículas de patrullaje efectivo y permanente.
