La cantante Luciana Jury protagonizó el momento más polémico del Festival de Cosquín. Tras lanzar duros mensajes políticos y usar lenguaje inclusivo, el público de la Plaza Próspero Molina respondió con una silbatina generalizada.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? La folclorista Luciana Jury fue abucheada masivamente durante su presentación en el escenario Atahualpa Yupanqui.
- ¿Quiénes son los protagonistas? Luciana Jury, la artista invitada Susy Shock y el público del Festival Nacional de Folklore.
- ¿Por qué se generó la polémica? Por el uso de lenguaje inclusivo y críticas directas hacia las gestiones de Javier Milei y Mauricio Macri.
- ¿Cuál fue la reacción del público? Hubo silbidos persistentes y un contundente "no" cuando la artista propuso cantar una última canción.
- ¿Quiénes más opinaron? Abel Pintos defendió la libertad de expresión, aunque marcó distancia respecto a su propia forma de encarar el arte.
- ¿Qué mensaje dejó la artista? Reafirmó su postura asegurando que "no puede no ser" lo que es arriba del escenario.
Una noche de "tensa calma" que terminó en eclosión
El Festival Nacional de Folklore de Cosquín suele ser caja de resonancia de los climas sociales del país, pero la tercera luna de la edición 2026 alcanzó un pico de confrontación pocas veces visto en la Plaza Próspero Molina. Lo que comenzó como una presentación artística de Luciana Jury —reconocida cantante y sobrina del legendario Leonardo Favio— derivó rápidamente en un campo de batalla ideológico que dividió aguas entre los presentes.
Desde el inicio de su set, Jury dejó en claro que su paso por el escenario Atahualpa Yupanqui no sería meramente musical. Al interpretar "Vuele bajo" de Facundo Cabral, la artista modificó la letra original para incluir referencias directas a "genocidios", "conspiraciones del mal" e "incendios provocados por la angurria capitalista". Estas modificaciones, sumadas al uso sistemático del lenguaje inclusivo, comenzaron a generar un murmullo de desaprobación en diversos sectores de la platea.
Críticas directas a Milei y Macri: el detonante del abucheo
La tensión escaló a niveles críticos cuando Jury se tomó unos minutos para hablarle directamente al público. En su discurso, recordó el gobierno de Mauricio Macri como una "época oscura" que la obligó a "guardarse y buscar refugio", para luego trazar un paralelismo con la gestión actual de Javier Milei, manifestando su rechazo a las políticas vigentes. "Ni la estamos pasando bien", sentenció la artista antes de intentar continuar con su repertorio.
La respuesta de una parte mayoritaria del público fue inmediata y tajante: una silbatina ensordecedora cubrió la plaza. El momento de mayor incomodidad se produjo hacia el final de su actuación de 30 minutos, cuando Jury consultó a la audiencia si querían escuchar una chacarera más. La respuesta fue un "no" masivo y coordinado que dejó a la artista en una posición de vulnerabilidad frente a las cámaras de la transmisión oficial.
Susy Shock y el "folklore alcahuete"
La polémica no terminó allí. Jury invitó al escenario a la reconocida artista trans y poeta Susy Shock. Juntas profundizaron el mensaje político, con Shock lanzando frases punzantes sobre la identidad y el poder. La invitada cuestionó lo que denominó un "folklore alcahuete del poder", en clara alusión a artistas que se han mostrado cercanos a figuras políticas actuales.
Esta intervención fue leída por muchos analistas y asistentes como una referencia indirecta a la reciente aparición del presidente Javier Milei en el show del Chaqueño Palavecino durante el festival de Jesús María, apenas una semana antes. Mientras que en aquella ocasión el mandatario fue ovacionado, en Cosquín la reacción fue diametralmente opuesta, evidenciando la profunda grieta que atraviesa incluso a los festivales populares.
El debate sobre el arte y la política en democracia
Tras el accidentado show, Luciana Jury enfrentó a la prensa con firmeza. "Son momentos para plantarse en sus principios y valores", declaró. Al ser consultada sobre si sentía que el público se había dividido, respondió con naturalidad: "Sí, y me parece que está bien que hay que manifestarse. Yo no puedo no ser lo que soy".
La figura de Abel Pintos, quien también formó parte de la grilla de esa misma noche, fue consultada sobre el incidente. El popular cantante mantuvo una postura diplomática pero firme en favor de la libertad: "Muchos grandes ídolos han utilizado su canto para expresar sus ideas. No me parece que esté mal, vivimos en democracia", afirmó Pintos. Sin embargo, marcó una distinción personal al aclarar que él prefiere no utilizar sus canciones para "bajar línea política", delegando en el público el derecho a reprobar si no les gusta el mensaje.
Análisis de una grieta que no cede
Para muchos observadores, lo ocurrido con Jury en Cosquín no fue solo una reacción estética, sino un veredicto político de un público que, en su mayoría, parece estar cansado de las expresiones partidarias en espacios destinados al esparcimiento familiar. Por otro lado, sectores que apoyan a la artista destacan su valentía para utilizar una plataforma de visibilidad nacional para denunciar lo que considera injusticias sociales.
Los ejes centrales de la controversia fueron:
- La modificación de letras clásicas: El uso de canciones de Facundo Cabral para insertar consignas anticapitalistas.
- El rechazo al discurso: La plaza Próspero Molina, históricamente política, mostró esta vez una resistencia explícita al mensaje "progresista" de la artista.
- La desaprobación final: El rechazo al pedido de "una canción más" marcó un hito de frialdad institucional en el festival.
Lo cierto es que la "mística de Cosquín" se vio alterada por una realidad nacional que se cuela por los poros de la cultura. Mientras el debate sobre si el artista debe o no manifestarse políticamente sigue abierto, la noche de Luciana Jury quedará registrada como una de las más tensas en la historia reciente del folklore argentino.

