En una noche consagratoria en Rosario, Boca revirtió un 0-2 adverso con tres goles de Enner Valencia, superó 3-2 a Racing y selló su clasificación a semifinales de la Copa Argentina
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Boca Juniors remontó una desventaja de dos tantos y venció 3 a 2 a Racing Club en un duelo electrizante. - ¿Quiénes son los protagonistas?
El delantero ecuatoriano Enner Valencia, autor de un triplete decisivo, y Leandro Paredes en la conducción xeneize. - ¿Cuándo ocurrió?
Durante la jornada de cuartos de final de la Copa Argentina. - ¿Dónde fue?
En el estadio Gigante de Arroyito, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. - ¿Cómo se produjo?
Racing se adelantó con gol olímpico de Lodico y otro de Martínez, pero el ingreso y contundencia aérea de Valencia revirtieron el resultado. - ¿Por qué es importante?
Representa una de las remontadas más impactantes del certamen y deposita a Boca en la pelea directa por el título nacional. - ¿Qué consecuencias hay?
Boca clasificó a semifinales del torneo integrador, instancia en la que deberá medirse frente a Banfield.
Un duelo de alto voltaje en el Gigante de Arroyito
El cruce por los cuartos de final de la Copa Argentina ofreció un espectáculo memorable en el estadio Gigante de Arroyito. Frente a una multitud neutral y con la tensión propia de una instancia de eliminación directa, Boca Juniors y Racing Club protagonizaron un enfrentamiento cambiante, cargado de alternativas tácticas, roces vehementes y una definición agónica que quedará grabada en las páginas doradas del certamen.
Desde el pitazo inicial del juez Gariano, el planteo de ambos elencos evidenció posturas antagónicas pero igualmente ambiciosas. Racing apostó por transiciones rápidas, presión en la zona media y desbordes punzantes por las bandas, mientras que el conjunto de la Ribera buscó asumir la iniciativa mediante la circulación prolija comandada por su capitán, Leandro Paredes.
El ritmo no dio respiro: las disputas físicas en la medular dejaron tarjetas amarillas tempranas y reclamos airados hacia el árbitro por presuntas infracciones dentro del área académica. Sin embargo, el destino del primer capítulo estaría reservado para una pincelada técnica fuera de todo pronóstico.
La joya de Lodico y la contundencia de Racing
A los 18 minutos del primer tiempo, se quebró el cero con una acción extraordinaria. El mediocampista Gastón Lodico se paró frente al córner derecho y ejecutó un tiro de esquina con efecto cerrado y comba envenenada. Ayudado por la trayectoria del viento y una desatención en el cálculo del arquero xeneize, el balón se coló directamente contra el segundo poste para sentenciar un gol olímpico de antología.
El golpe descolocó a Boca, que intentó recomponerse empujado por remates de media distancia y centros venenosos de Lautaro Blanco. No obstante, el arquero Facundo Cambeses respondió con solvencia cada vez que fue exigido bajo los tres palos.
Lejos de aplacarse en el complemento, la Academia estiró la diferencia apenas reiniciadas las acciones[cite: 2]:
- Apenas transcurrían 2 minutos del segundo tiempo cuando se suscitaron rebotes sucesivos en el área de Boca.
- El atacante Adrián "Maravilla" Martínez anticipó a los centrales y definió de zurda para poner el 2-0 parcial a favor de Racing.
- El resultado adverso colocaba contra las cuerdas al equipo azul y oro, obligando al cuerpo técnico a mover el banco de suplentes de inmediato.
La reacción táctica y el ingreso providencial de Valencia
Con dos goles en contra, el director técnico de Boca ordenó variantes ofensivas determinantes. El ingreso del delantero ecuatoriano Enner Valencia y el cambio posicional de los extremos revitalizaron el ataque xeneize. A partir de ese momento, la conducción de Leandro Paredes se transformó en el eje absoluto del juego, abasteciendo con precisión milimétrica los costados de la cancha.
Racing comenzó a replegarse de manera peligrosa, resignando metros y apostando únicamente a contragolpes aislados que no lograron inquietar a la última línea rival. La presión de Boca fue acorralando al cuadro de Avellaneda contra su propia valla a través de centros consecutivos y segundas pelotas ganadas con agresividad.
La insistencia dio sus frutos a los 27 minutos del segundo tiempo. Lautaro Blanco sacó un envío teledirigido al corazón del área chica, donde Enner Valencia se desmarcó con categoría y metió un cabezazo letal que dejó sin reacción a Cambeses. Con el 2-1, el partido cobró una nueva dimensión psicológica y anímica.
Diez minutos de furia y un hat-trick inolvidable
El descuento encendió la caldera rosarina. Boca se volcó por completo al ataque con superioridad numérica en campo contrario, mientras la defensa académica exhibía fisuras estructurales y complicaciones físicas en futbolistas clave como Marcos Rojo, quien debió continuar en cancha condicionado por una molestia muscular.
La igualdad definitiva no tardó en consumarse gracias a una maniobra calcada[cite: 2]:
- A los 35 minutos del segundo tiempo, el extremo colombiano encaró sobre el flanco derecho, enganchó hacia adentro y levantó un centro milimétrico.
- Nuevamente, Enner Valencia ganó las alturas en las inmediaciones del punto penal y conectó un testazo inatajable contra la red para marcar el 2-2.
- La explosión del banco boquense contrastó con la incredulidad de la parcialidad albiceleste, que veía escapar una ventaja que parecía consolidada.
Cuando el cotejo parecía encaminarse inexorablemente a la definición por penales, se produjo el epílogo cinematográfico. En la última jugada del tiempo reglamentario, un centro cruzado de Palacio encontró la diagonal de Valencia, quien peinó la pelota de espaldas para estampar el 3-2 definitivo. Con este tanto agónico, el internacional ecuatoriano selló un hat-trick histórico en menos de veinte minutos, tocando contados balones pero transformando cada intervención en un grito sagrado.
Boca a semifinales: balance y lo que viene
El desenlace consagró una muestra de carácter sobresaliente para Boca Juniors, que demostró templanza y jerarquía individual para sortear un escenario adverso frente a un adversario directo de calibre. La figura de Enner Valencia se erige como el factor desequilibrante de la serie, ratificando su jerarquía internacional y justificando con creces la confianza del entrenador.
Por su parte, Racing Club se marcha con el sinsabor de no haber podido gestionar la renta conseguida en momentos clave, evidenciando fragilidades en el juego aéreo defensivo que le costaron la eliminación del torneo más federal del país.
Con este boleto asegurado, el club de la Ribera avanza a las semifinales de la Copa Argentina, donde medirá fuerzas ante Banfield en busca del pasaje al partido definitorio por la corona.




