El economista Jorge Carrera analizó los dichos del vocero oficialista sobre un eventual dólar a 1800 pesos, advirtió sobre la apreciación cambiaria y detalló el impacto en precios, salarios y actividad.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Declaraciones provenientes del ámbito oficial reabrieron la polémica sobre un posible deslizamiento del dólar hacia los 1700 o 1800 pesos para corregir el atraso cambiario. - ¿Quiénes son los protagonistas?
El economista y exvicepresidente del Banco Central Jorge Carrera, en diálogo con el periodista Reinaldo Sietecase, junto a los dichos del vocero Adrián Ravier. - ¿Cuándo ocurrió?
Tras los comentarios vertidos en transmisiones vía streaming que encendieron las alarmas en el ámbito económico y financiero. - ¿Dónde fue?
En declaraciones brindadas durante una entrevista radial para el programa Carrera con Sietecase en Radio Con Vos. - ¿Cómo se produjo?
Mediante un "globo de ensayo" comunicacional para testear la reacción del mercado ante un inevitable ajuste en el tipo de cambio oficial. - ¿Por qué es importante?
Porque expone la tensión entre mantener anclada la inflación o evitar un estancamiento prolongado de la economía real y la competitividad. - ¿Qué consecuencias/investigación hay?
Se anticipa una mayor presión sobre el poder adquisitivo y los precios, mientras el Fondo Monetario Internacional advierte un atraso de entre 15% y 22%.
El debate por el rumbo cambiario y la sombra de una devaluación
La discusión en torno a la política cambiaria del Gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo de alta intensidad tras una serie de declaraciones públicas que sugirieron que el tipo de cambio oficial podría encaminarse hacia un valor de entre 1700 y 1800 pesos en los próximos meses. Esta posibilidad, que comenzó a circular tras las expresiones del economista y vocero oficialista Adrián Ravier en una transmisión de streaming, encendió inmediatamente los alarmas en los despachos financieros, en el sector productivo y en los hogares golpeados por la pérdida del poder adquisitivo.
En este escenario de incertidumbre, el doctor en Economía y exvicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Jorge Carrera, ofreció un pormenorizado análisis en una entrevista con el periodista Reinaldo Sietecase en Radio Con Vos. Durante el intercambio, Carrera evaluó la viabilidad de este eventual ajuste cambiario, la estrategia comunicacional que se esconde detrás de las declaraciones oficiales y el impacto contundente que una medida de esta naturaleza tendría sobre la inflación, los ingresos de la población y el consumo interno.
Estrategia de comunicación: ¿Globo de ensayo o cura en salud?
Para Jorge Carrera, la mención de un dólar a 1700 o 1800 pesos por parte de voceros y referentes vinculados al Gobierno no constituye un desliz desafortunado, sino una maniobra meditada para morigerar expectativas y sondear la respuesta de los actores económicos. "A mí me parece que está bien que el Gobierno se esté curando en salud. Era algo que veníamos reclamando desde distintos sectores académicos y técnicos: insistir en sostener el tipo de cambio anclado en valores atrasados resultaba insostenible en el mediano plazo", explicó el especialista.
El economista fundamentó que la pretensión de mantener congelado el tipo de cambio durante el período de alta liquidación de divisas de la cosecha fina y gruesa —situación que se prolonga hasta agosto o septiembre— generaría un escenario insostenible hacia fin de año. "Si dejaban el dólar clavado en la zona de los 1450 o 1500 pesos, se iban a enfrentar hacia finales de año, y de cara a un ciclo electoral decisivo, con la acumulación desmedida de tensiones y la expectativa inevitable de un salto discreto e incontrolable", remarcó Carrera.
En esa línea, el exfuncionario del Banco Central interpretó estas apariciones públicas como una herramienta clásica de prueba y error en la comunicación de política económica. "Mandan a un vocero a tirar la idea para medir la repercusión en el mercado. Es un globo de ensayo para ver la reacción de la gente y de los operadores financieros. Al mismo tiempo, demuestra que en el seno del Poder Ejecutivo existe una discusión muy profunda entre el ala técnica que reconoce el atraso y la conducción política que teme el impacto en su imagen", puntualizó.
La advertencia del FMI y el atraso acumulado
Uno de los ejes más sustanciales del diagnóstico de Carrera radica en la posición adoptada por los organismos internacionales de crédito, puntualmente el Fondo Monetario Internacional (FMI). Según el analista, el organismo multilateral ha dejado plasmada su preocupación de manera explícita en sus informes técnicos, así como con mayor vehemencia en las reuniones a puerta cerrada con los equipos de la Secretaría de Finanzas y el Banco Central.
Carrera sostuvo que las estimaciones del FMI sobre el tipo de cambio real multilateral ya señalaban un atraso cambiario de entre el 15% y el 22% en mediciones que arrastraban meses de rezago. Dado que en los meses subsiguientes la devaluación mensual programada (el denominado crawling peg) se mantuvo sensiblemente por debajo de las tasas de inflación interna, dicho atraso se fue profundizar de forma acumulativa.
Sostener un dólar artificialmente bajo para utilizarlo como ancla contra la inflación tiene un costo sumamente elevado en términos de reservas internacionales y competitividad exportadora. El FMI lo ve con claridad, y prácticamente todos los analistas coinciden en que la economía argentina no puede sostener esta apreciación sin comprometer la sustentabilidad de las cuentas externas a largo plazo.
Una economía bipolar: el 15% próspero versus el 85% relegado
Al analizar la estructura de la actividad económica nacional, Jorge Carrera apeló a una metáfora contundente al definir la coyuntura actual como una "economía bipolar", marcada por una profunda brecha estructural entre los sectores ganadores del modelo y la inmensa mayoría de las actividades productivas dependientes del mercado interno.
De acuerdo con la caracterización técnica realizada durante la entrevista, la producción y el consumo en Argentina se encuentran fuertemente segmentados bajo la siguiente dinámica:
- El bloque dinámico (15% de la economía): Compuesto por sectores extractivos y primarios altamente competitivos a nivel internacional, tales como la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta, el desarrollo de la minería (litio y cobre) y el complejo agroexportador. Este segmento exhibe tasas de crecimiento extraordinarias, comparables a ritmos de expansión asiáticos, pero posee una baja capacidad de generación de empleo directo masivo.
- El bloque tradicional y de consumo (85% de la economía): Integrado por la industria manufacturera, el comercio minorista, la construcción, las pymes y los servicios masivos. Este grupo se encuentra en una situación de marcado estancamiento o en recesión abierta, acumulando caídas interanuales severas y operando con márgenes reducidos.
Esta dicotomía se traduce de forma idéntica en el plano del consumo social. "Tenés un 20% de la población que atraviesa un momento próspero, que viaja al exterior, asiste de forma masiva a espectáculos internacionales o gasta en una sola cena lo equivalente a un haber previsional promedio. Mientras tanto, el 80% restante de las familias enfrenta dificultades severas para cubrir la canasta básica alimentaria y los servicios esenciales", enfatizó Carrera.
El dilema de la frazada corta: inflación versus actividad económica
Durante el diálogo, Reinaldo Sietecase trasladó la preocupación central que genera esta proyección en el ciudadano común: la posibilidad casi certera de que un corrimiento del dólar se traslade de forma inmediata a los precios de los productos de primera necesidad, deteriorando aún más los salarios reales de los trabajadores formales, informales y jubilados.
Frente a este planteo, Carrera reconoció la complejidad del dilema, apelando a la clásica analogía macroeconómica de la "frazada corta". El experto desglosó las dos alternativas contrapuestas que enfrenta la conducción económica:
- Opción de dólar anclado: Permite mostrar índices de inflación en desaceleración a corto plazo, pero a costa de profundizar el atraso cambiario, asfixiar a las economías regionales y ahogar a la industria nacional intensiva en mano de obra, provocando desempleo y un estancamiento en forma de "serrucho".
- Opción de deslizamiento cambiario: Otorga mayor oxígeno y competitividad al entramado productivo de la economía real, frenando la destrucción de empleo en talleres y comercios, pero genera estrés ineludible sobre los precios y hace que el proceso de desinflación sea sustancialmente más lento y complejo.
"El Gobierno está comenzando a percibir que, por debajo de los números financieros favorables, hay una situación crítica en la economía real y en el empleo. Mantener el tipo de cambio congelado en un contexto donde los sectores intensivos en mano de obra están peor que en noviembre de 2023 es un riesgo insostenible", argumentó el exvicepresidente del BCRA.
Las urgencias políticas y el horizonte electoral de 2025
Finalmente, el análisis abordó las implicancias políticas del escenario cambiario con miras a los próximos compromisos electorales. Para el oficialismo, la estabilización de los indicadores de actividad económica en los grandes centros urbanos resulta determinante para convalidar su capital político en las urnas.
Carrera sostuvo que las exigencias electorales obligarán al Poder Ejecutivo a buscar un delicado equilibrio. Para lograr un resultado favorable que le garantice gobernabilidad y mayorías parlamentarias, el oficialismo necesita que sectores como el comercio, la construcción y la industria manufacturera muestren signos claros de recuperación antes de finalizar el año, abandonando la volatilidad actual.
Sin embargo, cualquier salto discreto o descontrolado del tipo de cambio pondría en riesgo el principal activo político de la gestión: la contención de la espiral inflacionaria. Por ello, la estrategia oficial parece orientarse a un deslizamiento paulatino del dólar hacia los nuevos pisos proyectados, intentando moderar el traspaso a precios y administrando las tensiones en una sociedad con capacidad de consumo al límite.

