►Duro análisis económico de Marcelo Longobardi, ¿POR QUÉ LA ECONOMÍA NO SE RECUPERA?

Marcelo Longobardi analizó las recientes contradicciones entre funcionarios del gobierno por el valor del dólar, el estancamiento económico que asfixia el consumo y las polémicas declaraciones del presidente Javier Milei sobre el Banco Central.

Lectura exprés

  • ¿Qué sucedió?
    El periodista Marcelo Longobardi expuso en su editorial fuertes contradicciones dentro del gobierno sobre el rumbo del dólar y analizó las causas de la falta de recuperación económica.
  • ¿Quiénes son los protagonistas?
    El presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo, el vocero Manuel Adorni, la economista Marina Dal Poggetto y el exministro José Ignacio de Mendiguren.
  • ¿Por qué hay polémica cambiaria?
    El vocero presidencial admitió públicamente la posibilidad de un dólar a 1800 pesos, contradiciendo frontalmente al Ministro de Economía, quien había criticado a quienes "militaban" una devaluación a 1500 pesos.
  • ¿Qué pasa con la economía real?
    A pesar del firme aumento de las exportaciones, el consumo interno sigue severamente estancado, y la morosidad bancaria, especialmente en familias y jóvenes, trepó a un alarmante 13%.
  • ¿Qué propuso Milei sobre el Banco Central?
    En un extenso artículo, el mandatario planteó reformular la Carta Orgánica y penalizar penalmente la emisión monetaria, culpando a la entidad por la inflación histórica de 20 dígitos.
  • ¿Qué ocurrió en La Rural?
    El Presidente recibió reclamos del sector agropecuario por las retenciones y, posteriormente, protagonizó un tenso exabrupto al insultar duramente al exministro de Mendiguren durante una entrevista radial.

Cortocircuitos oficiales por el valor del dólar

La agenda económica nacional atraviesa semanas de fuerte volatilidad e incertidumbre comunicacional. Durante su habitual análisis periodístico, Marcelo Longobardi puso el foco en un llamativo episodio que dejó al descubierto fisuras en el discurso económico del gobierno nacional. El centro de la polémica giró en torno a las recientes declaraciones del vocero presidencial, quien durante su participación en una transmisión de streaming sugirió que el tipo de cambio podría llegar a los 1700 o 1800 pesos en los próximos meses, considerándolo como una "posibilidad" dentro del esquema económico actual.

Esta afirmación generó un fuerte ruido interno y mediático, ya que colisiona de manera frontal con el relato sostenido por la cartera de Hacienda. Pocos días atrás, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, había salido a criticar con dureza a diversos actores del mercado financiero y político, acusándolos de "militar políticamente una devaluación" al sugerir que el tipo de cambio se encontraba atrasado y proyectar un dólar por encima de la barrera de los 1500 pesos. Para el periodista, la situación resulta al menos paradójica: "quien militaba el asunto resultó ser el propio vocero del gobierno". Longobardi subrayó que, dada la potente tasa de inflación acumulada frente al ritmo de devaluación mensual, el atraso cambiario es un hecho innegable, por lo que las proyecciones del vocero no carecen de lógica económica, aunque políticamente representen una elocuente contradicción institucional de alto costo.

El motor económico exportador y la cadena de distribución rota

Saliendo de la coyuntura estrictamente cambiaria, el análisis profundizó en un fenómeno que desconcierta a varios analistas: ¿Por qué la economía no logra rebotar? Citando un exhaustivo artículo de la economista Marina Dal Poggetto (titular de la consultora Eco Go), se expuso que el país enfrenta un escenario dual sumamente complejo. Por un lado, existe un motor que funciona a pleno: las cantidades exportadas han crecido a un ritmo del 14% anual, impulsadas fundamentalmente por el empuje del sector agropecuario, la minería y la emergente producción de energía. No obstante, estos sectores dinámicos apenas representan el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) y emplean solo al 9% de la fuerza laboral nacional.

El problema central radica en que este fenomenal impulso externo no resulta suficiente para derramar sobre la economía real y compensar el profundo estancamiento del consumo masivo interno y la abrupta caída de la inversión privada. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), gran apuesta del gobierno, aún muestra un impacto acotado en la calle. Según la visión de Dal Poggetto, el mecanismo de transmisión financiera se encuentra "roto". En una economía funcional, las crecientes exportaciones permitirían al Banco Central comprar dólares y emitir pesos; esos pesos ingresarían al sistema financiero, donde los bancos los transformarían rápidamente en crédito accesible para financiar consumo, capital de trabajo e inversión de capital.

Sin embargo, aunque la primera parte del circuito está ocurriendo (el Banco Central lleva comprados cerca de 12.700 millones de dólares y mejorado sus reservas netas), la segunda parte fracasa de manera estrepitosa. Las empresas que operan enfocadas en el mercado interno enfrentan una rentabilidad extremadamente baja, comprimida por un "cóctel letal": la apertura importadora, un dólar que perciben como barato para competir, una asfixiante presión tributaria y, sobre todo, una demanda interna raquítica con alta capacidad instalada ociosa. En este contexto de márgenes aplastados por los altísimos costos fijos, las compañías sencillamente deciden no endeudarse para invertir, sin importar qué tan disponible o barato esté el crédito ofrecido.

La alarma por la morosidad financiera en las familias

La radiografía de esta crisis de ingresos tiene su correlato directo en los hogares. El informe destacó un dato socioeconómico verdaderamente alarmante: la mora bancaria ha trepado hasta tocar el 13% en el pasado mes de mayo. Aunque se percibe una leve moderación en el ritmo de aumento mes a mes, el problema estructural de fondo no cede. Longobardi advirtió que la Argentina enfrenta hoy un nivel de morosidad que no se registraba desde hace muchos años.

Lo más preocupante de este indicador es su conformación demográfica. Esta incapacidad de pago no se concentra de manera uniforme, sino que recae con brutal dureza sobre las familias argentinas y, muy particularmente, golpea a los jóvenes. Mientras que el gobierno celebra que las tasas de interés han experimentado marcadas bajas para el sector corporativo y la toma de deuda estatal, el costo real del crédito para el consumo de los individuos de a pie sigue siendo inaccesible e insostenible, atrapando a miles de familias jóvenes en un espiral de endeudamiento para sostener gastos corrientes básicos.

Milei, el Banco Central y la historia de los bancos escoceses

Otro de los ejes de la jornada analizada fue la publicación de un resonante artículo de opinión firmado por el propio presidente Javier Milei, donde el mandatario expuso sus fundamentos teóricos para justificar la inminente reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En dicho texto, el Presidente calculó una asombrosa cifra de inflación acumulada de "20 dígitos" desde la creación de la entidad monetaria a mediados de la década de 1930, responsabilizando de forma exclusiva a la existencia del BCRA por la catástrofe inflacionaria del país y proponiendo tipificar en el Código Penal la emisión monetaria, sugiriendo que quienes emitan dinero para financiar al Tesoro "deberían ir presos".

Sobre este punto, el editorialista planteó una fuerte disidencia conceptual. Si bien reconoció como "razonable" y necesario el esfuerzo por prohibir de forma taxativa la asistencia financiera del ente al Estado Nacional, las provincias y los municipios, cuestionó la linealidad del argumento presidencial. "El presidente conecta de modo indefectible la existencia del Banco Central con la inflación, cosas que en otros países no se verifican", señaló Longobardi, recordando que la totalidad de las naciones desarrolladas poseen bancos centrales operativos y, sin embargo, no sufren de inflación crónica.

Para ilustrar cómo la inflación no es un fenómeno derivado mecánicamente de la simple emisión de dinero bancario, sino del descontrol fiscal, el analista aportó un fascinante dato histórico internacional. En Escocia e Irlanda del Norte, no es un único banco central estatal el que emite la moneda, sino múltiples bancos comerciales de capitales privados. Entidades centenarias como el Bank of Scotland (fundado en 1695), el Royal Bank of Scotland y el Danske Bank, entre otros, emiten sus propios billetes de libre circulación y aceptación, sin que por ello se genere absolutamente ningún proceso inflacionario en dichas regiones. El problema estructural argentino, concluyó, jamás fue la herramienta del banco per se, sino el déficit fiscal crónico que obligó históricamente a "la emisión descontrolada de dinero para financiar el gasto público".

Tensión y exabruptos presidenciales en La Rural

Finalmente, la agitada semana política encontró su punto de ebullición durante la tradicional visita del Jefe de Estado a la Exposición Rural de Palermo. En un marco institucional complejo, donde el titular de la entidad, Nicolás Pino, le reclamó de manera directa y frontal una ley que garantice la eliminación definitiva de las retenciones agropecuarias, el mandatario optó por no realizar grandes anuncios de impacto inmediato, limitándose a prometer que el esperado crecimiento del pujante sector energético y minero será el responsable final de financiar, en un futuro indeterminado, la anhelada quita de los derechos de exportación al campo.

No obstante, el foco de la visita se desvió rápidamente hacia un escandaloso episodio de carácter personal. Mientras el Presidente brindaba una entrevista de tono distendido en el stand de una reconocida emisora radial amiga, divisó a lo lejos el paso del exministro y expresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio "Vasco" de Mendiguren. Según relató Longobardi, la sola presencia visual del dirigente industrial desencadenó una reacción calificada como un "comportamiento barrabrava" por parte de la máxima autoridad nacional.

El Presidente interrumpió abruptamente el reportaje para comenzar a proferir una furiosa catarata de insultos a viva voz contra el exfuncionario, acusándolo públicamente de ser un "ladrón" y de haberle "cagado a los argentinos" cifras multimillonarias en dólares, las cuales fue modificando de manera aleatoria durante su ataque de furia (mencionando 30.000, 45.000 y luego 15.000 millones de dólares). Este inusual y violento exabrupto institucional generó fuerte consternación. Longobardi se mostró seriamente alarmado ante la evidente falta de templanza del mandatario, cuestionando severamente que "un presidente se brote y pierda su condición de presidente de un país" simplemente por cruzarse visualmente en un evento público con un exfuncionario cuya gestión principal ocurrió hace más de veinte años, marcando un nivel de exacerbación preocupante para la investidura presidencial.

 

informe desarrollado desde Fuente/Canal: Marcelo Longobardi / YouTube  
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Marcelo Longobardi analizó las recientes contradicciones entre funcionarios del gobierno por el valor del dólar, el estancamiento económico que asfixia el consumo y las polémicas declaraciones del presidente Javier Milei sobre el Banco Central.

Lectura exprés

  • ¿Qué sucedió?
    El periodista Marcelo Longobardi expuso en su editorial fuertes contradicciones dentro del gobierno sobre el rumbo del dólar y analizó las causas de la falta de recuperación económica.
  • ¿Quiénes son los protagonistas?
    El presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo, el vocero Manuel Adorni, la economista Marina Dal Poggetto y el exministro José Ignacio de Mendiguren.
  • ¿Por qué hay polémica cambiaria?
    El vocero presidencial admitió públicamente la posibilidad de un dólar a 1800 pesos, contradiciendo frontalmente al Ministro de Economía, quien había criticado a quienes "militaban" una devaluación a 1500 pesos.
  • ¿Qué pasa con la economía real?
    A pesar del firme aumento de las exportaciones, el consumo interno sigue severamente estancado, y la morosidad bancaria, especialmente en familias y jóvenes, trepó a un alarmante 13%.
  • ¿Qué propuso Milei sobre el Banco Central?
    En un extenso artículo, el mandatario planteó reformular la Carta Orgánica y penalizar penalmente la emisión monetaria, culpando a la entidad por la inflación histórica de 20 dígitos.
  • ¿Qué ocurrió en La Rural?
    El Presidente recibió reclamos del sector agropecuario por las retenciones y, posteriormente, protagonizó un tenso exabrupto al insultar duramente al exministro de Mendiguren durante una entrevista radial.

Cortocircuitos oficiales por el valor del dólar

La agenda económica nacional atraviesa semanas de fuerte volatilidad e incertidumbre comunicacional. Durante su habitual análisis periodístico, Marcelo Longobardi puso el foco en un llamativo episodio que dejó al descubierto fisuras en el discurso económico del gobierno nacional. El centro de la polémica giró en torno a las recientes declaraciones del vocero presidencial, quien durante su participación en una transmisión de streaming sugirió que el tipo de cambio podría llegar a los 1700 o 1800 pesos en los próximos meses, considerándolo como una "posibilidad" dentro del esquema económico actual.

Esta afirmación generó un fuerte ruido interno y mediático, ya que colisiona de manera frontal con el relato sostenido por la cartera de Hacienda. Pocos días atrás, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, había salido a criticar con dureza a diversos actores del mercado financiero y político, acusándolos de "militar políticamente una devaluación" al sugerir que el tipo de cambio se encontraba atrasado y proyectar un dólar por encima de la barrera de los 1500 pesos. Para el periodista, la situación resulta al menos paradójica: "quien militaba el asunto resultó ser el propio vocero del gobierno". Longobardi subrayó que, dada la potente tasa de inflación acumulada frente al ritmo de devaluación mensual, el atraso cambiario es un hecho innegable, por lo que las proyecciones del vocero no carecen de lógica económica, aunque políticamente representen una elocuente contradicción institucional de alto costo.

El motor económico exportador y la cadena de distribución rota

Saliendo de la coyuntura estrictamente cambiaria, el análisis profundizó en un fenómeno que desconcierta a varios analistas: ¿Por qué la economía no logra rebotar? Citando un exhaustivo artículo de la economista Marina Dal Poggetto (titular de la consultora Eco Go), se expuso que el país enfrenta un escenario dual sumamente complejo. Por un lado, existe un motor que funciona a pleno: las cantidades exportadas han crecido a un ritmo del 14% anual, impulsadas fundamentalmente por el empuje del sector agropecuario, la minería y la emergente producción de energía. No obstante, estos sectores dinámicos apenas representan el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) y emplean solo al 9% de la fuerza laboral nacional.

El problema central radica en que este fenomenal impulso externo no resulta suficiente para derramar sobre la economía real y compensar el profundo estancamiento del consumo masivo interno y la abrupta caída de la inversión privada. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), gran apuesta del gobierno, aún muestra un impacto acotado en la calle. Según la visión de Dal Poggetto, el mecanismo de transmisión financiera se encuentra "roto". En una economía funcional, las crecientes exportaciones permitirían al Banco Central comprar dólares y emitir pesos; esos pesos ingresarían al sistema financiero, donde los bancos los transformarían rápidamente en crédito accesible para financiar consumo, capital de trabajo e inversión de capital.

Sin embargo, aunque la primera parte del circuito está ocurriendo (el Banco Central lleva comprados cerca de 12.700 millones de dólares y mejorado sus reservas netas), la segunda parte fracasa de manera estrepitosa. Las empresas que operan enfocadas en el mercado interno enfrentan una rentabilidad extremadamente baja, comprimida por un "cóctel letal": la apertura importadora, un dólar que perciben como barato para competir, una asfixiante presión tributaria y, sobre todo, una demanda interna raquítica con alta capacidad instalada ociosa. En este contexto de márgenes aplastados por los altísimos costos fijos, las compañías sencillamente deciden no endeudarse para invertir, sin importar qué tan disponible o barato esté el crédito ofrecido.

La alarma por la morosidad financiera en las familias

La radiografía de esta crisis de ingresos tiene su correlato directo en los hogares. El informe destacó un dato socioeconómico verdaderamente alarmante: la mora bancaria ha trepado hasta tocar el 13% en el pasado mes de mayo. Aunque se percibe una leve moderación en el ritmo de aumento mes a mes, el problema estructural de fondo no cede. Longobardi advirtió que la Argentina enfrenta hoy un nivel de morosidad que no se registraba desde hace muchos años.

Lo más preocupante de este indicador es su conformación demográfica. Esta incapacidad de pago no se concentra de manera uniforme, sino que recae con brutal dureza sobre las familias argentinas y, muy particularmente, golpea a los jóvenes. Mientras que el gobierno celebra que las tasas de interés han experimentado marcadas bajas para el sector corporativo y la toma de deuda estatal, el costo real del crédito para el consumo de los individuos de a pie sigue siendo inaccesible e insostenible, atrapando a miles de familias jóvenes en un espiral de endeudamiento para sostener gastos corrientes básicos.

Milei, el Banco Central y la historia de los bancos escoceses

Otro de los ejes de la jornada analizada fue la publicación de un resonante artículo de opinión firmado por el propio presidente Javier Milei, donde el mandatario expuso sus fundamentos teóricos para justificar la inminente reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En dicho texto, el Presidente calculó una asombrosa cifra de inflación acumulada de "20 dígitos" desde la creación de la entidad monetaria a mediados de la década de 1930, responsabilizando de forma exclusiva a la existencia del BCRA por la catástrofe inflacionaria del país y proponiendo tipificar en el Código Penal la emisión monetaria, sugiriendo que quienes emitan dinero para financiar al Tesoro "deberían ir presos".

Sobre este punto, el editorialista planteó una fuerte disidencia conceptual. Si bien reconoció como "razonable" y necesario el esfuerzo por prohibir de forma taxativa la asistencia financiera del ente al Estado Nacional, las provincias y los municipios, cuestionó la linealidad del argumento presidencial. "El presidente conecta de modo indefectible la existencia del Banco Central con la inflación, cosas que en otros países no se verifican", señaló Longobardi, recordando que la totalidad de las naciones desarrolladas poseen bancos centrales operativos y, sin embargo, no sufren de inflación crónica.

Para ilustrar cómo la inflación no es un fenómeno derivado mecánicamente de la simple emisión de dinero bancario, sino del descontrol fiscal, el analista aportó un fascinante dato histórico internacional. En Escocia e Irlanda del Norte, no es un único banco central estatal el que emite la moneda, sino múltiples bancos comerciales de capitales privados. Entidades centenarias como el Bank of Scotland (fundado en 1695), el Royal Bank of Scotland y el Danske Bank, entre otros, emiten sus propios billetes de libre circulación y aceptación, sin que por ello se genere absolutamente ningún proceso inflacionario en dichas regiones. El problema estructural argentino, concluyó, jamás fue la herramienta del banco per se, sino el déficit fiscal crónico que obligó históricamente a "la emisión descontrolada de dinero para financiar el gasto público".

Tensión y exabruptos presidenciales en La Rural

Finalmente, la agitada semana política encontró su punto de ebullición durante la tradicional visita del Jefe de Estado a la Exposición Rural de Palermo. En un marco institucional complejo, donde el titular de la entidad, Nicolás Pino, le reclamó de manera directa y frontal una ley que garantice la eliminación definitiva de las retenciones agropecuarias, el mandatario optó por no realizar grandes anuncios de impacto inmediato, limitándose a prometer que el esperado crecimiento del pujante sector energético y minero será el responsable final de financiar, en un futuro indeterminado, la anhelada quita de los derechos de exportación al campo.

No obstante, el foco de la visita se desvió rápidamente hacia un escandaloso episodio de carácter personal. Mientras el Presidente brindaba una entrevista de tono distendido en el stand de una reconocida emisora radial amiga, divisó a lo lejos el paso del exministro y expresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio "Vasco" de Mendiguren. Según relató Longobardi, la sola presencia visual del dirigente industrial desencadenó una reacción calificada como un "comportamiento barrabrava" por parte de la máxima autoridad nacional.

El Presidente interrumpió abruptamente el reportaje para comenzar a proferir una furiosa catarata de insultos a viva voz contra el exfuncionario, acusándolo públicamente de ser un "ladrón" y de haberle "cagado a los argentinos" cifras multimillonarias en dólares, las cuales fue modificando de manera aleatoria durante su ataque de furia (mencionando 30.000, 45.000 y luego 15.000 millones de dólares). Este inusual y violento exabrupto institucional generó fuerte consternación. Longobardi se mostró seriamente alarmado ante la evidente falta de templanza del mandatario, cuestionando severamente que "un presidente se brote y pierda su condición de presidente de un país" simplemente por cruzarse visualmente en un evento público con un exfuncionario cuya gestión principal ocurrió hace más de veinte años, marcando un nivel de exacerbación preocupante para la investidura presidencial.

 

informe desarrollado desde Fuente/Canal: Marcelo Longobardi / YouTube  

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