El gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más críticos. A la caída sostenida de su imagen positiva se suman los crecientes problemas económicos y una serie de derrotas legislativas que han puesto en jaque su capacidad de gobernabilidad. Las denuncias de corrupción y el estilo confrontacional del mandatario intensifican un clima político de alta tensión en Argentina.
Imagen en caída libre y el impacto económico
Según recientes encuestas, la imagen positiva del presidente ha experimentado una sensible caída, con una notable disminución en el porcentaje de argentinos que creen que su situación económica mejorará en los próximos meses. El principal motivo de esta baja popularidad parece ser el impacto directo de las medidas económicas en el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, lo que genera una creciente preocupación sobre la capacidad de las familias para llegar a fin de mes.
Derrotas legislativas y el escándalo de corrupción
A nivel legislativo, el gobierno de Milei ha enfrentado una serie de derrotas contundentes que revelan la fragilidad de su minoría en el Congreso. Un analista político señaló que, de 17 votaciones desde abril, el oficialismo perdió 16, una situación que, según la fuente, es "daño autoinfligido". A esto se le suma un escándalo de corrupción que salpica a su círculo más íntimo, incluyendo a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y a su ex abogado, Diego Spagnuolo.
El escándalo, que involucra supuestas coimas en el área de discapacidad, ha provocado que la imagen de Milei se hunda aún más, con una gran parte de la ciudadanía convencida de que es un caso real de corrupción. Este hecho debilita el discurso de la "casta" que el presidente ha sostenido desde su campaña.
La tensión social y el estilo confrontacional
La situación política se ve agravada por incidentes de alta tensión, como el ataque con piedras que sufrió la caravana presidencial en Lomas de Zamora, un suceso que el gobierno atribuyó directamente a sectores de la oposición. Este tipo de eventos y el estilo confrontacional de Milei contribuyen a una mayor polarización y al aumento del riesgo país, lo que complica aún más el panorama para su gestión.
