Una joven de 29 años acumuló más de 40 víctimas mediante engaños que incluían enfermedades terminales y empleos ficticios. Su audacia la llevó a apropiarse de un centro de estética en apenas tres meses.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? María Sol Moreno engañó a decenas de personas fingiendo enfermedades graves y vendiendo pasajes inexistentes para recaudar millones de pesos.
- ¿Quiénes son los protagonistas? La acusada, María Sol Moreno (29), y Eugenia, una de sus principales víctimas y ex empleadora.
- ¿Cuándo ocurrió? Los hechos se hicieron públicos recientemente tras una serie de denuncias colectivas por eventos ocurridos principalmente desde 2023.
- ¿Dónde fue? En la localidad de Luján, provincia de Buenos Aires, Argentina.
- ¿Cómo se produjo? Utilizaba falsas recetas médicas de leucemia y diabetes para pedir dinero, y manipuló empleados de un centro de estética para desviar fondos.
- ¿Por qué es importante? El caso revela un patrón de conducta mitómana que destruyó negocios locales y afectó la confianza de círculos íntimos.
- ¿Qué consecuencias hay? Se han iniciado causas penales y denuncias colectivas, mientras la joven vive bajo el escrutinio y escrache de sus vecinos.
El modus operandi de la enfermedad inexistente
La comunidad de Luján se encuentra conmocionada por el accionar de María Sol Moreno, una joven de 29 años acusada de orquestar múltiples estafas simultáneas. El engaño más sensible involucraba su propia salud: Moreno aseguraba padecer leucemia, diabetes y celiaquía [00:13]. Para otorgar credibilidad a su relato, presentaba recetas y prescripciones médicas apócrifas en sus redes sociales, solicitando transferencias de dinero a sus amigos y familiares bajo el pretexto de costear costosas transfusiones y medicamentos [00:29].
A través de este método, logró recaudar aproximadamente 4 millones de pesos. Las víctimas, movilizadas por la supuesta gravedad de su estado, entregaban sumas que rondaban los 100.000 pesos por transferencia, sin sospechar que los documentos presentados eran parte de un montaje cuidadosamente diseñado [01:02].
La "falsa dueña" del centro de estética
Uno de los testimonios más impactantes es el de Eugenia, vecina y ex amiga de la acusada. Eugenia contrató a Moreno como recepcionista para su centro de depilación definitiva. Sin embargo, en solo tres meses, la estafadora logró desviar la recaudación cambiando los alias de transferencia y convenciendo a los empleados de que ella era la nueva dueña del local [02:03].
- Apropiación de fondos: Desvió aproximadamente 2 millones de pesos en transferencias directas durante el año 2023 [03:35].
- Manipulación del personal: Amenazó a las empleadas para que no se comunicaran con la verdadera dueña, asegurando que Eugenia estaba embargada [02:09].
- Contrataciones ficticias: Invitó a amigas personales a trabajar en el local bajo la falsa premisa de que había comprado el negocio, utilizándolas como "ojos" internos sin pagarles sueldo [06:25].
Esta maniobra financiera obligó a Eugenia a cerrar su local, vender sus pertenencias para saldar deudas con la franquicia y afrontar juicios, quedando en una situación económica crítica tras haber tenido a la estafadora "en blanco" [05:30].
Pasajes aéreos y múltiples personalidades
Mientras fingía estar moribunda ante un grupo, Moreno se presentaba como azafata de Aerolíneas Argentinas ante otros círculos sociales [01:09]. Bajo esta identidad ficticia, ofrecía pasajes aéreos a precios promocionales para fines de semana. Las víctimas realizaban transferencias bancarias, pero los tickets nunca llegaban a sus manos, sumando otra capa de estafas a su historial [01:22].
Se estima que existen al menos 20 testimonios diferentes documentados en redes sociales y más de 40 personas afectadas solo en el ámbito del centro de estética [06:11]. Los damnificados se han organizado en grupos de Instagram para visibilizar el caso y evitar que Moreno continúe operando bajo nuevas identidades o números telefónicos [08:01].
Situación judicial y social
A pesar de las denuncias penales iniciadas en 2023 y la actual denuncia colectiva, María Sol Moreno continúa viviendo en el barrio Quinto de Luján, irónicamente al lado de una de sus principales víctimas [08:25]. Su familia ha intentado mediar devolviendo sumas mínimas de dinero (apenas 200.000 pesos), pero se han visto superados por la magnitud de las deudas contraídas por la joven [04:07].
Actualmente, Moreno se encuentra socialmente aislada debido a los constantes escraches de los vecinos, quienes la identifican fácilmente en la vía pública. No posee presencia activa en redes sociales bajo su nombre real para evitar el rastreo de las víctimas, aunque Eugenia asegura que Moreno ha intentado acercarse a ella recientemente "como si nada hubiera pasado" [08:39].

