Trump ordenó considerar “cerrado en su totalidad” el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela, en medio de un fuerte despliegue militar estadounidense en el Caribe y crecientes acusaciones de narcotráfico contra el régimen de Maduro.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Donald Trump anunció que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela debe considerarse “cerrado en su totalidad”, en un mensaje público difundido este sábado. - ¿Quiénes son los protagonistas?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el gobierno de Nicolás Maduro, además de aerolíneas comerciales, pilotos y fuerzas militares desplegadas en el Caribe. - ¿Cuándo ocurrió?
El anuncio se realizó el sábado 29 de noviembre de 2025, tras varios días de escalada militar y advertencias previas sobre el uso del espacio aéreo venezolano. - ¿Dónde fue?
La declaración se emitió desde Estados Unidos a través de la red Truth Social, con impacto directo sobre el espacio aéreo de Venezuela y la región del Caribe. - ¿Cómo se produjo?
Trump publicó un mensaje dirigido a aerolíneas, pilotos y “narcotraficantes y traficantes de personas”, advirtiendo que el espacio aéreo venezolano y sus alrededores deben considerarse completamente cerrados. - ¿Por qué es importante?
La medida intensifica la presión sobre Maduro, se suma al despliegue de un portaaviones, bombarderos y miles de efectivos en el Caribe y puede afectar rutas comerciales y humanitarias. - ¿Qué consecuencias o reacciones hay?
El gobierno venezolano repudió el anuncio, denunció una amenaza a su soberanía y revocó permisos a varias aerolíneas que ya habían suspendido vuelos por razones de seguridad.
El anuncio que cierra el cielo venezolano
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que el espacio aéreo “sobre y alrededor de Venezuela” debe considerarse cerrado en su totalidad, elevando a un nuevo nivel la confrontación con el gobierno de Nicolás Maduro. El mensaje fue difundido este sábado a través de su plataforma Truth Social, donde se dirigió explícitamente a aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas, instándolos a evitar la zona.
La decisión llega tras varios días de advertencias formales de la autoridad aeronáutica estadounidense, que ya recomendaba a las compañías aéreas extremar la precaución o directamente evitar el espacio aéreo venezolano ante el deterioro de la seguridad y el aumento de la actividad militar en la región. El cierre anunciado por Trump va un paso más allá, al presentar el cielo venezolano como un área de riesgo estratégico y no solo como un corredor incómodo para la aviación comercial.
Un Caribe militarizado: portaaviones, bombarderos y miles de efectivos
El anuncio sobre el espacio aéreo no se produce en el vacío, sino en el marco de un fuerte despliegue militar estadounidense en el Caribe, que incluye al portaaviones USS Gerald R. Ford, una decena de buques de apoyo, aviones de combate y alrededor de 12.000 efectivos. Este despliegue se presenta oficialmente como parte de una campaña contra el narcotráfico que, según Washington, opera bajo la protección del régimen chavista en Venezuela.
Además del portaaviones, se registraron operaciones de bombarderos B-1B Lancer capaces de transportar grandes cargas de armamento, que han volado cerca del espacio aéreo venezolano en demostraciones de fuerza anteriores. Para la administración Trump, esta presencia militar busca enviar una señal clara a Maduro y a sus aliados regionales de que Estados Unidos está dispuesto a combinar presión diplomática, económica y militar.
Las razones invocadas por Trump
En sus mensajes y declaraciones recientes, Trump enmarcó la decisión en una ofensiva directa contra organizaciones de narcotráfico y redes de trata de personas que, sostiene, utilizan el territorio y el espacio aéreo venezolano como corredor seguro. El mandatario dejó entrever que las Fuerzas Armadas estadounidenses podrían “empezar muy pronto operaciones por tierra” contra los narcotraficantes vinculados al régimen, lo que incrementa el temor a una escalada de tipo militar.
La Casa Blanca y el Departamento de Estado han insistido en que la permanencia de Nicolás Maduro representa una amenaza para la seguridad regional, y que el cierre del espacio aéreo es una herramienta más dentro de una campaña de máxima presión. Esta campaña combina sanciones económicas, recompensas millonarias por información sobre altos mandos vinculados al narcotráfico y un discurso que presenta el conflicto como una lucha entre un régimen criminal y la defensa del orden democrático.
Respuesta airada desde Caracas
El gobierno de Nicolás Maduro reaccionó con dureza al anuncio de Trump, al que calificó de “amenaza inaceptable a la soberanía venezolana” y un intento de bloqueo aéreo unilateral sin aval de organismos internacionales. A través de una carta y comunicados oficiales, Caracas denunció que la decisión de Washington constituye un acto de “agresión” y de “guerra psicológica” destinado a sembrar miedo entre la población y aislar aún más al país.
Como respuesta práctica, el gobierno venezolano revocó los permisos de operación de seis grandes aerolíneas internacionales que en los últimos días habían suspendido sus vuelos hacia y desde Venezuela alegando motivos de seguridad. Esta medida, sumada a la decisión de Trump, deja a miles de pasajeros con rutas interrumpidas, reprogramaciones forzosas y una conectividad aérea ya muy limitada desde la crisis política y económica de los últimos años.
Impacto en la aviación comercial y en la población
El cierre de facto del espacio aéreo venezolano tiene consecuencias inmediatas sobre la aviación comercial, ya que muchas compañías utilizaban ese corredor para optimizar rutas entre América del Sur, Centroamérica y Norteamérica. El desvío de trayectos implica aumentos de tiempos de vuelo, consumo de combustible y costos operativos, que pueden traducirse en pasajes más caros y menor frecuencia de conexiones en toda la región.
Para los venezolanos y residentes en el país, la situación profundiza un aislamiento que ya venía marcado por la reducción de vuelos internacionales, las sanciones y las barreras financieras. Los pasajeros que se encontraban en tránsito o con boletos emitidos hacia y desde Venezuela se enfrentan a cancelaciones en cadena, largas esperas y escasa claridad sobre cuándo se normalizarán, si es que lo hacen, los servicios aéreos.
Una escalada que preocupa a la región
Gobiernos y analistas de América Latina observan con inquietud el aumento de la retórica militar y los movimientos de tropas estadounidenses en el Caribe, sumados al cierre del espacio aéreo sobre Venezuela. El temor principal es que una combinación de incidentes aéreos, errores de cálculo o provocaciones políticas pueda derivar en un choque directo entre fuerzas de ambos países o en operaciones limitadas que escalen rápidamente.
Algunas naciones vecinas han insistido en la necesidad de mantener abiertos canales diplomáticos y de que cualquier acción relacionada con el espacio aéreo o el combate al narcotráfico respete el derecho internacional y las instancias multilaterales. Mientras tanto, la declaración de Trump sobre el cierre del cielo venezolano refuerza la percepción de que el conflicto entre Washington y Caracas ha ingresado en una fase de máxima presión con alto componente militar.
Escenarios posibles: de la presión sostenida a un choque mayor
En el corto plazo, la medida consolida un escenario de presión sostenida, en el que Washington intenta asfixiar los canales logísticos y financieros del gobierno de Maduro, mientras refuerza la narrativa de lucha contra el narcotráfico. Si el cierre del espacio aéreo se mantiene, podría utilizarse como justificación para interceptar vuelos sospechosos en las inmediaciones

