►"Los criminales solo entienden la fuerza": La dura sentencia de Nayib Bukele

El presidente salvadoreño rechaza las políticas de reinserción tradicionales para pandilleros activos, argumentando que el Estado debe imponer su fuerza para erradicar a quienes ya "se graduaron de matar".

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Lectura exprés

  • ¿Qué planteó Bukele?
    Sostuvo que la única forma de detener la inseguridad existente es mediante el uso de la fuerza del Estado.
  • ¿A quiénes se refiere?
    A los criminales que ya han cometido delitos graves como homicidios y violaciones.
  • ¿Por qué rechaza la educación como solución inmediata?
    Argumenta que los pandilleros actuales "ya se graduaron de la Universidad del Crimen" y no tienen 4 años para ir al kinder.
  • ¿Cuál es su crítica económica?
    Cuestiona los incentivos o estipendios a delincuentes, considerándolos una ofensa para el joven trabajador honesto.
  • ¿Cómo define al Estado?
    Como una entidad que siempre es más fuerte que los grupos criminales; si no gana, es por complicidad.
  • ¿Qué propone para el futuro?
    Acepta que la educación y oportunidades son preventivas para los niños, para evitar que se conviertan en futuros delincuentes.

La "Universidad del Crimen" y el fracaso de la prevención tardía

En una intervención contundente, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, trazó una línea divisoria clara entre las políticas de prevención social y el combate directo a la criminalidad activa. Ante el argumento recurrente de que la solución a la violencia radica exclusivamente en "invertir en educación y oportunidades", el mandatario fue tajante: esa receta funciona para los niños, no para los asesinos confesos.

Bukele utilizó una metáfora cruda para describir la situación de las pandillas en su país. "Estos criminales no tienen 4 años para mandarlos a Kinder", afirmó, señalando que los integrantes de las maras "ya se graduaron de matar, de la Universidad del Crimen". Para el mandatario, hablar de reinserción escolar o laboral para personas que "ya violaron, ya mataron y ya cortaron cabezas" es desconocer la realidad de la violencia extrema.

El incentivo perverso: ¿Pagar por no matar?

Uno de los puntos más álgidos de su discurso fue la crítica a los modelos que buscan "pacificar" a los grupos delictivos mediante beneficios económicos o programas sociales específicos para ellos. Bukele calificó esto como un incentivo perverso.

  • El trabajador vs. El criminal: "¿Qué incentivo hay para un joven trabajador que le cuesta día a día ganarse sus pesitos, para que llegue el delincuente y se los quite?", cuestionó.
  • La lógica del delito: Según su análisis, si el gobierno paga estipendios a los criminales para que dejen de delinquir, el mensaje que envía es que "el incentivo es ser delincuente para quitar y recibir, y no ser trabajador".

La fuerza como única vía para la paz inmediata

La conclusión del jefe de Estado salvadoreño es que, frente a un problema de inseguridad ya instalado, no hay margen para la negociación suave. "La única forma de solucionar un problema que ya existe de inseguridad es con fuerza, con la fuerza del Estado", sentenció.

Bukele profundizó en la teoría del poder estatal, asegurando que "todo Estado es más fuerte que sus grupos criminales". Bajo esta premisa, lanzó una acusación velada a las administraciones pasadas y a otros gobiernos de la región: si un Estado no logra vencer a la criminalidad en su territorio, no es por falta de capacidad, sino porque "el Estado es cómplice o partes del Estado son cómplices".

Para la administración actual de El Salvador, la fórmula es clara: una vez que el aparato gubernamental rompe los lazos de complicidad y aplica toda su capacidad coercitiva, la victoria sobre las bandas delictivas es inevitable.

 

informe desarrollado desde Fuente/Canal: Secretaría de Prensa El Salvador  

 

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►"Los criminales solo entienden la fuerza": La dura sentencia de Nayib Bukele

►"Los criminales solo entienden la fuerza": La dura sentencia de Nayib Bukele

El presidente salvadoreño rechaza las políticas de reinserción tradicionales para pandilleros activos, argumentando que el Estado debe imponer su fuerza para erradicar a quienes ya "se graduaron de matar".

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  • ¿Qué planteó Bukele?
    Sostuvo que la única forma de detener la inseguridad existente es mediante el uso de la fuerza del Estado.
  • ¿A quiénes se refiere?
    A los criminales que ya han cometido delitos graves como homicidios y violaciones.
  • ¿Por qué rechaza la educación como solución inmediata?
    Argumenta que los pandilleros actuales "ya se graduaron de la Universidad del Crimen" y no tienen 4 años para ir al kinder.
  • ¿Cuál es su crítica económica?
    Cuestiona los incentivos o estipendios a delincuentes, considerándolos una ofensa para el joven trabajador honesto.
  • ¿Cómo define al Estado?
    Como una entidad que siempre es más fuerte que los grupos criminales; si no gana, es por complicidad.
  • ¿Qué propone para el futuro?
    Acepta que la educación y oportunidades son preventivas para los niños, para evitar que se conviertan en futuros delincuentes.

La "Universidad del Crimen" y el fracaso de la prevención tardía

En una intervención contundente, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, trazó una línea divisoria clara entre las políticas de prevención social y el combate directo a la criminalidad activa. Ante el argumento recurrente de que la solución a la violencia radica exclusivamente en "invertir en educación y oportunidades", el mandatario fue tajante: esa receta funciona para los niños, no para los asesinos confesos.

Bukele utilizó una metáfora cruda para describir la situación de las pandillas en su país. "Estos criminales no tienen 4 años para mandarlos a Kinder", afirmó, señalando que los integrantes de las maras "ya se graduaron de matar, de la Universidad del Crimen". Para el mandatario, hablar de reinserción escolar o laboral para personas que "ya violaron, ya mataron y ya cortaron cabezas" es desconocer la realidad de la violencia extrema.

El incentivo perverso: ¿Pagar por no matar?

Uno de los puntos más álgidos de su discurso fue la crítica a los modelos que buscan "pacificar" a los grupos delictivos mediante beneficios económicos o programas sociales específicos para ellos. Bukele calificó esto como un incentivo perverso.

  • El trabajador vs. El criminal: "¿Qué incentivo hay para un joven trabajador que le cuesta día a día ganarse sus pesitos, para que llegue el delincuente y se los quite?", cuestionó.
  • La lógica del delito: Según su análisis, si el gobierno paga estipendios a los criminales para que dejen de delinquir, el mensaje que envía es que "el incentivo es ser delincuente para quitar y recibir, y no ser trabajador".

La fuerza como única vía para la paz inmediata

La conclusión del jefe de Estado salvadoreño es que, frente a un problema de inseguridad ya instalado, no hay margen para la negociación suave. "La única forma de solucionar un problema que ya existe de inseguridad es con fuerza, con la fuerza del Estado", sentenció.

Bukele profundizó en la teoría del poder estatal, asegurando que "todo Estado es más fuerte que sus grupos criminales". Bajo esta premisa, lanzó una acusación velada a las administraciones pasadas y a otros gobiernos de la región: si un Estado no logra vencer a la criminalidad en su territorio, no es por falta de capacidad, sino porque "el Estado es cómplice o partes del Estado son cómplices".

Para la administración actual de El Salvador, la fórmula es clara: una vez que el aparato gubernamental rompe los lazos de complicidad y aplica toda su capacidad coercitiva, la victoria sobre las bandas delictivas es inevitable.

 

informe desarrollado desde Fuente/Canal: Secretaría de Prensa El Salvador  

 


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