Familias de productores de la Isla Santa Rosa resisten una histórica emergencia hídrica en Barranqueras, perdiendo cosechas y animales, mientras solicitan ayuda solidaria urgente.

La emergencia hídrica golpea sin tregua a los productores de la Isla Santa Rosa
La bajada y crecida repentina de los ríos en el nordeste argentino vuelve a golpear con dureza a las comunidades isleñas, donde el agua avanza sin dar tregua y destruye años de esfuerzo productivo. En las costas de Barranqueras, frente a la Isla Santa Rosa, familias enteras de pequeños productores enfrentan una de las emergencias hídricas más críticas de los últimos tiempos, obligados a abandonar sus hogares y resguardar como pueden a sus animales en improvisados campamentos a la vera del continente.
La situación, reflejada en testimonios directos desde la zona de influencia portuaria, expone el calvario que atraviesan decenas de familias que basan su economía de subsistencia en la agricultura familiar y la cría de ganado. Con más de tres décadas instalados en la región isleña, los pobladores advierten que la velocidad con la que trepó el caudal esta vez superó con creces a crecidas históricas anteriores, dificultando las tareas de evacuación y dejando al descubierto la vulnerabilidad del sector rural frente a los fenómenos climáticos extraordinarios.
El operativo de rescate de animales y la dura transición en la costa
Sacar a flote la producción no es tarea sencilla cuando el agua gana terreno de manera exponencial. Productores locales detallaron cómo debieron ingeniárselas para cruzar a nado gran parte del ganado mayor —como vacas y caballos— hacia zonas más altas, mientras que los animales menores y aves debieron ser trasladados en precarias canoas bajo condiciones climáticas adversas.
Sin embargo, el drama no culmina con el traslado inicial. Instalados en precarias estructuras cerca del muelle de YPF en Barranqueras, los damnificados señalan que la recuperación demandará largos meses una vez que el río comience a descender. El sedimento acumulado y el anegamiento prolongado de los campos impiden el rebrote inmediato de pasturas, obligando a mantener a los animales confinados en espacios reducidos con asistencia alimentaria limitada.
Solidaridad comunitaria y asistencia municipal en medio de la crisis
Frente al panorama desolador, la red de contención social y municipal desempeña un papel clave para proveer alimentos y asistencia a los isleños. A pesar de haberlo perdido prácticamente todo, referentes de la comunidad afectada enfatizan la importancia de canalizar las donaciones a través de los comedores organizados por los municipios, los cuales garantizan la asistencia alimentaria diaria a las familias que vigilan día y noche lo poco que pudieron rescatar de sus pertenencias.
- Evacuación en condiciones extremas: Traslado contrarreloj de ganado mayor a nado y animales menores en embarcaciones precarias desde la Isla Santa Rosa hacia Barranqueras.
- Impacto económico directo: Pérdida temporal de fuentes de trabajo, cultivos e interrupción prolongada de ferias y ventas de producción local.
- Tiempos de recuperación estimados: Se calcula más de un mes de espera posterior al descenso del río para permitir el lavado de suelos y el rebrote de pasturas naturales.
- Apoyo solidario: Llamado urgente a la comunidad para colaborar con tarimas, abrigos y donaciones destinadas a los centros de asistencia y comedores locales.
El drama de los ribereños en el Chaco refleja la profunda resiliencia de quienes eligen la vida a la vera del río, enfrentando tragedias climáticas que exigen una mirada solidaria y permanente de toda la sociedad regional.




