Tres efectivos policiales protagonizaron un violento altercado por celos en un hotel alojamiento de Ayacucho, que culminó con botellas rotas, persecuciones y la intervención de sus propios colegas.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? Tres policías se vieron involucrados en una violenta pelea con botellas rotas dentro de un hotel alojamiento.
- ¿Quiénes son los protagonistas? Dos mujeres y un hombre pertenecientes a la misma fuerza y dependencia policial.
- ¿Cuándo ocurrió? El hecho trascendió el 30 de enero de 2026, tras una jornada laboral de los implicados.
- ¿Dónde fue? En un alojamiento transitorio de la localidad de Ayacucho.
- ¿Cómo se produjo? Tras consumir alcohol, el trío inició una discusión por celos que escaló a gritos y agresiones físicas.
- ¿Por qué es importante? Una de las agentes involucradas era la esposa de uno de los policías que acudió a intervenir en el lugar.
- ¿Qué consecuencias hay? Los tres agentes fueron puestos bajo investigación por Asuntos Internos y enfrentan posibles sanciones graves.
Lo que comenzó como una reunión social entre colegas de la fuerza terminó en un verdadero escándalo institucional. Tres efectivos policiales pertenecientes a la misma dependencia en Ayacucho se encuentran bajo una investigación exhaustiva tras protagonizar un violento episodio de piñas, gritos y destrozos en un hotel alojamiento.
De la jornada laboral al descontrol
Según los reportes oficiales, el grupo compuesto por un hombre y dos mujeres decidió reunirse a tomar bebidas alcohólicas al finalizar su horario de servicio. Con el correr de las horas, el trío optó por trasladarse a un hotel alojamiento cercano para continuar el encuentro en un ámbito privado. Sin embargo, la atmósfera se tornó hostil rápidamente debido a una presunta escena de celos entre los involucrados.
- El detonante: Una de las mujeres habría iniciado la pelea al reclamar que el oficial le prestaba más atención a la otra compañera.
- La alerta: Empleados del establecimiento llamaron al 911 tras escuchar gritos desesperados y el sonido de botellas rompiéndose en la habitación.
- La sorpresa: Al arribar los móviles, los agentes descubrieron que los infractores eran sus propios compañeros de dependencia.
Un giro cinematográfico: "Enemiga en casa"
El momento de mayor tensión se vivió cuando una de las mujeres implicadas intentó darse a la fuga corriendo por los pasillos del hotel para evitar ser identificada. Al ser interceptada, se reveló un dato que complicó aún más la situación: la agente era la esposa de uno de los policías que acababa de llegar al lugar en el patrullero tras el llamado de emergencia.
La mujer fue demorada por alteración del orden público y por intentar evadir el procedimiento de sus colegas, quienes tuvieron que actuar bajo estrictos protocolos para contener la situación familiar y profesional que se desencadenó en el pasillo del hotel.
Investigación de Asuntos Internos
El caso ha sido remitido a la división de Asuntos Internos, que ha iniciado un sumario administrativo para determinar las responsabilidades individuales. Las autoridades han sido enfáticas en que no se tolerarán conductas que manchen la imagen de la institución o que violen el profesionalismo esperado de un agente de seguridad.
Entre las posibles sanciones que evalúa la fuerza se encuentran:
- Suspensión preventiva de sus funciones mientras avanza el sumario.
- Evaluaciones psicológicas y de conducta para los tres involucrados.
- Expulsión definitiva de la fuerza si se comprueban faltas graves al código de ética policial.
Este incidente ha generado un fuerte debate en la comunidad sobre los controles internos y la conducta privada de quienes deben velar por el orden público, dejando en evidencia una trama de relaciones personales que terminó afectando el servicio de seguridad de la localidad.

