Tras ganar su segunda medalla dorada en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, la tiradora Fernanda Russo expuso la crisis del deporte amateur y exigió restituir el financiamiento estatal para los atletas.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
La deportista Fernanda Russo obtuvo su segundo oro en tiro y alzó la voz para visibilizar el severo desfinanciamiento del deporte amateur en el país. - ¿Quiénes son los protagonistas?
La tiradora cordobesa y olímpica Fernanda Russo, junto a la comunidad de atletas federados que compiten a nivel internacional. - ¿Cuándo ocurrió?
Durante la cobertura y premiación de las competencias correspondientes a septiembre de 2026. - ¿Dónde fue?
En el polígono de tiro durante el desarrollo de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. - ¿Cómo se produjo?
Tras ganar en rifle de aire a 10 metros individual, utilizó los micrófonos de la transmisión televisiva para manifestar su reclamo económico entre lágrimas. - ¿Por qué es importante?
Porque expone que los logros en el medallero esconden la pérdida de becas, la falta de presupuesto y la necesidad de costear viajes a pulmón. - ¿Qué consecuencias o reclamo hay?
Russo pidió formalmente rediscutir políticas públicas y recuperar el aporte del 1% de la telefonía móvil que financiaba de forma autárquica al ENARD.
El oro continental y un desahogo cargado de angustia
La consagración deportiva volvió a teñirse de un reclamo urgente y postergado en la escena nacional. En el marco de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, la tiradora argentina Fernanda Russo se alzó con su segunda presea dorada tras imponerse de forma contundente en la final individual femenina de rifle de aire a 10 metros con un puntaje de 249,1 puntos. Días antes, ya se había subido a lo más alto del podio continental junto a Julián Gutiérrez en la prueba mixta por equipos, registrando una marca de 498,4 puntos.

Sin embargo, al enfrentar las cámaras de la transmisión oficial con la medalla colgada al cuello, el festejo dio paso a una profunda catarsis emocional. Conmovida hasta las lágrimas, Russo se negó a maquillar la realidad de las disciplinas federadas y lanzó una definición contundente: "Ganamos con el corazón, pero también necesitamos plata". La atleta de 26 años, con vasta experiencia en Juegos Panamericanos y citas olímpicas, transformó sus minutos de aire en una tribuna para interpelar a las autoridades nacionales y a la dirigencia sobre el abandono estructural que sufren los representantes del deporte argentino.
La tiradora agradeció a los espectadores que acompañan deportes con escasa presencia en los medios masivos y ponderó la perseverancia de sus pares, aunque advirtió que el orgullo patriótico no alcanza para sostener la alta competencia: "Este deporte muchas veces no tiene visibilidad, pero tiene un montón de garra y esfuerzo detrás. Ojalá el día de mañana, cuando esté del otro lado, pueda aportar a las generaciones futuras".
La exigencia de reinstaurar el 1% para el ENARD
El núcleo del pronunciamiento de Russo apuntó directamente al esquema presupuestario estatal. La tiradora hizo un llamado concreto para que el Congreso de la Nación y el Poder Ejecutivo revean los mecanismos de recaudación orientados a la infraestructura deportiva de alto rendimiento: "Si este es el espacio de visibilidad donde les puedo pedir por favor que empecemos a pensar en volver a poner el 1% para el desarrollo deportivo, ojalá que sirva".
El reclamo remite a la modificación legislativa ejecutada a fines de 2017, cuando se derogó el gravamen del 1% sobre las facturas de telefonía celular que nutría de manera automática y autárquica los fondos del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD). Aquel esquema permitía planificar calendarios anuales, giras preparatorias, compra de indumentaria balística y contratación de entrenadores extranjeros sin depender de la discrecionalidad de las partidas de la administración central. Desde entonces, el presupuesto quedó absorbido por el Tesoro Nacional, sufriendo un licuamiento progresivo frente a los procesos inflacionarios y los ajustes del gasto público.
Russo reconoció la asistencia que aún brinda el ENARD, pero remarcó una paradoja institucional: su mayor sustento cotidiano no proviene de una secretaría deportiva, sino de su incorporación formal como personal del Ejército Argentino. "El Ejército es hoy en día mi principal sostén", explicó la atleta, valorando el respaldo logístico y de haberes que le brinda la fuerza castrense para no abandonar la disciplina.
"El medallero es un espejismo": la brecha del deporte amateur
En su análisis, Russo cuestionó las lecturas triunfalistas que suelen hacerse desde los despachos oficiales cada vez que una delegación nacional escala posiciones en torneos regionales. La Argentina se ubicó como escolta inmediata de Brasil en el medallero de Santa Fe 2026, una ubicación que, según la deportista, disfraza el verdadero padecimiento de los atletas:
- El mito del medallero: la atleta catalogó los resultados como un indicador engañoso que se sostiene exclusivamente por la determinación individual de los competidores y no por una estructura de fomento estatal sostenida.
- Contraste con disciplinas rentadas: mientras el fútbol profesional genera retornos millonarios por derechos televisivos y transferencias, las disciplinas olímpicas obligan a que las familias de los deportistas absorban los costos de equipamiento y logística.
- Endeudamiento familiar: para intervenir en los certámenes clasificatorios internacionales, como el Grand Prix y copas abiertas, Russo y su entorno debieron aportar miles de dólares para costear pasajes aéreos, municiones e inscripciones.
- Desigualdad institucional: la deportista planteó la disparidad entre las exigencias impuestas a los atletas y los ingresos de la clase política: "Entendemos que el deporte no es prioridad, pero no sé cuánto es el sueldo de un legislador. Las exigencias siempre bajan hacia nosotros".
Pérdida de becas, pluriempleo y subsistencia cotidiana
El testimonio de Russo se suma al drama de numerosos deportistas que deben alternar el alto rendimiento con trabajos precarios. En el ámbito del polideportivo nacional, la pérdida de un podio o una décima en una tabla clasificatoria suele traducirse en la quita fulminante del estipendio mensual, dejando a los jóvenes en absoluta vulnerabilidad.
La propia tiradora reveló que, tras resignar una medalla de bronce panamericana en el ciclo previo, las autoridades le retiraron el beneficio de la beca de excelencia deportiva. Esta interrupción de ingresos truncó etapas de preparación decisivas, limitó concentraciones internacionales y forzó la búsqueda de empleos temporales para subsistir en el circuito civil. "Si no tenés el bronce, no tenés la beca; así de literal fue. Tuve que salir a buscar laburo, dar clases y rebuscármela. Se complica muchísimo mantener la calidad de entrenamiento y la calidad de vida", relató la deportista, quien debió evaluar con su pareja postergar entrenamientos para asumir puestos laborales convencionales una vez finalizada la competencia.
Un llamado de atención para la dirigencia nacional
La intervención de Fernanda Russo trasciende el logro de dos medallas de oro en los Juegos Suramericanos y expone el debate de fondo sobre qué modelo deportivo pretende sostener el país. Cuando los recursos no acompañan, el talento argentino se desgasta en gestiones para pagar pasajes o buscar alojamiento económico en lugar de enfocarse en la técnica competitiva.
Frente a la proximidad de nuevos compromisos del ciclo olímpico, la voz de los atletas reclama que la dirigencia no capitalice los triunfos ajenos si no está dispuesta a garantizar las condiciones materiales mínimas para entrenar, competir y representar con dignidad la bandera nacional en el mundo.




