Día de la Salud Mental: advierten que Argentina podría enfrentar una “verdadera epidemia”

Trabajadores de la salud, pacientes recuperados de Covid y quienes enfrentan un duelo complejo, entre los más afectados a nivel emocional por la pandemia.

Bajan los casos de coronavirus, pero las secuelas se verán por largo rato. En la Argentina, el estrés, la angustia, la ansiedad y la depresión vienen en aumento desde marzo de 2020 y podrían provocar “una verdadera epidemia” a nivel nacional, alertaron expertos. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra este domingo, llamaron a no minimizar los síntomas y a realizar las consultas médicas necesarias.

“La pandemia alteró todos y cada uno de los aspectos que conforman la definición de salud mental, entendida como ‘un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad’, sostienen los especialistas de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP).

Una encuesta de la OMS ya había alertado a mediados de 2020 que la pandemia había traído aparejada una ola de trastornos vinculados a la salud mental, para la población en general por miedo al contagio, angustia por problemas económicos y períodos prolongados de aislamiento.

Pero también afectó a aquellos pacientes que tenían diagnósticos previos a la pandemia que vieron alterados o interrumpidos sus tratamientos, a los trabajadores de salud, a los pacientes recuperados de Covid-19, y los que atravesaron duelos complejos, por no poder acompañar o despedir como antes a un ser querido.

“Todos estos perfiles diferentes nos dan la pauta de que la pandemia ha sumado y sumará una gran cantidad de personas con trastornos mentales a un sistema de atención sanitaria que ya estaba al límite de sus capacidades”, resaltó el presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), Ricardo Corral.

El llamado de atención de la AAP se da en el marco de la campaña de concientización "Vacunación, Prevención y Control", que están llevando adelante en forma conjunta 32 sociedades médicas con la coordinación de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales para que no se descuide el buen manejo de las enfermedades más allá del Covid-19.

Corral explicó a Clarín que desde la asociación se investigó a casi a 1.800 profesionales de la salud: "Encontramos llamativos indicadores de ansiedad e insomnio y perturbación del ánimo, también aumento del consumo de psicofármacos y alcohol, producto de la incertidumbre y las restricciones por la pandemia".

"Además, lamentablemente, vimos grupos muy vulnerables perjudicados, sobre todo entre niños y adolescentes, que presentaron mucho retraso en el desarrollo y la evolución educativa, y en los grupos de personas de edad, que de por sí viven con mucha más preocupación la posibilidad de enfermarse y morir", agregó el especialista.

Entre las mujeres, destacó que "aquellas que estaban en condiciones  de acoso y de violencia doméstica estuvieron más afectadas porque estaban más expuestas al vínculo patológico", agregó.

También la economía resultó un desencadenante. "La crisis económica y social agrava esto, como cualquier estresor en una situación cataclísmica, el 50% de la población bajo la línea de pobreza", apuntó Corral.

Corral destacó que aquellos sectores de la población de menores recursos económicos, habitacionales y educativos son los que más riesgo tienen de enfermarse y de presentar trastornos psíquicos.

Las restricciones a la circulación, por otra parte, generaron trabas para el acceso de las personas a sus consultas médicas, tanto de salud mental como de otra índole. En ese punto, "entre las personas que requerían controles y no pudieron acceder a los medicamentos, han sufrido, en muchos casos, descompensaciones", aseguró a este diario.

Consultar a los especialistas 

“Esta nueva realidad representa una oportunidad para unir esfuerzos entre las distintas disciplinas vinculadas a su abordaje, de manera de prepararnos para lo que se espera será casi una epidemia de requerimientos, y poder hacer llegar a más gente los cuidados que necesitan”, expresó el especialista.

Corral además pidió “no reducir los trastornos mentales a meros ‘padecimientos psíquicos’, un concepto ambiguo que abarca a cualquiera que atraviesa una dificultad, porque esto puede invisibilizar las formas clínicas más severas del sufrimiento mental y vulnerar el derecho de las personas afectadas a recibir asistencia”.

“No hay conducta más estigmatizante que ignorar la existencia de un trastorno que afecta la vida de un individuo y de su entorno, banalizando o minimizando su sufrimiento”, dijo.

Desde la AAP, recordaron que hay evidencia científica que prueba que intervenir a tiempo, ante los primeros episodios y en forma interdisciplinaria, es una estrategia efectiva para atenuar los efectos de los padecimientos, lo que disminuye la carga de la enfermedad y la necesidad potencial de hospitalizaciones.

A partir del diagnóstico, según la evolución de los cuadros y la etapa del tratamiento en que cada paciente se encuentre, el equipo de salud tratante determinará, junto con el paciente y su entorno, qué terapéutica farmacológica y no farmacológica se debe seguir, cuándo se está en condiciones de reincorporarse ante diferentes contextos como el social, laboral, académico o escolar y cuándo es necesaria una hospitalización, en los casos más complejos.

“El mensaje esperanzador que queremos llevar a la comunidad en este Día Mundial es que se puede estar mejor. Muchos trastornos pueden evolucionar favorablemente con el adecuado abordaje y seguimiento en el tiempo. El paso más difícil a veces es pedir ayuda y acudir al profesional de la salud preparado para brindarla. A partir de allí, es un trabajo en equipo y existe mucho por avanzar en el camino hacia una vida mejor”, concluyeron desde la Asociación Argentina de Psiquiatras.

 

 

Fuente: realpolitik.com.ar

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