Un sismo de magnitud 5 sacudió a Panamá de madrugada tras el terremoto principal de 7,7, dejando más de 400 edificios dañados, poblaciones incomunicadas y a cientos de familias durmiendo en campamentos improvisados.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Un fuerte sismo de magnitud 5 sacudió a Panamá durante la madrugada, reactivando la zozobra tras el devastador terremoto de 7,7 registrado el viernes previo. - ¿Quiénes son los protagonistas?
Comunidades de Tonosí y Penonomé, rescatistas, brigadas sanitarias de campaña y autoridades gubernamentales que coordinan la ayuda de emergencia. - ¿Cuándo ocurrió?
La nueva sacudida se produjo en horas de la madrugada, siguiendo al terremoto principal desatado a las 12:56 horas del viernes. - ¿Dónde fue?
El foco sísmico se situó en la región suroeste de Panamá, afectando de manera crítica a Tonosí en la península de Azuero y a Penonomé en la provincia de Coclé. - ¿Cómo se produjo?
Se originó por la intensa fricción tectónica en el Cinturón de Fuego del Pacífico, con un hipocentro registrado a 10 kilómetros de profundidad. - ¿Por qué es importante?
Las réplicas no dan tregua: destruyeron carreteras, colapsaron redes de agua y luz, y elevaron a más de 400 las edificaciones con graves fallas estructurales. - ¿Qué consecuencias/investigación hay?
Se reportan más de treinta heridos leves, cortes viales que exigen puentes aéreos por helicóptero y miles de personas evacuadas en plazas públicas.
La tranquilidad no logra consolidarse en territorio panameño. Durante la madrugada, un nuevo movimiento telúrico de magnitud 5 sacudió diversas provincias del país centroamericano, reabriendo el trauma colectivo apenas horas después de haber padecido un terremoto mayor que alcanzó los 7,7 grados en la escala de Richter según los registros del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) y 7,5 grados de acuerdo con el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. El evento, cuyo epicentro se situó a una profundidad de 10 kilómetros en las coordenadas 7,49 grados de latitud norte y 80,47 grados de latitud oeste, devolvió el pánico a miles de ciudadanos que ya se encontraban en alerta constante.
Tonosí: epicentro del aislamiento y campamentos al aire libre
La localidad de Tonosí, situada en el epicentro mismo del evento principal que tuvo lugar a las 12:56 horas del viernes, experimenta las postales más dramáticas de la catástrofe. Sus habitantes acumulan jornadas consecutivas sin suministro de energía eléctrica ni agua corriente, mientras las incesantes réplicas impiden cualquier intento de retorno seguro a las viviendas.
El colapso de la infraestructura cotidiana obligó a reconfigurar los espacios públicos. Un parque urbano, ubicado estratégicamente lejos de la carretera Panamericana —la arteria vial más relevante que surca Panamá—, fue transformado de urgencia en un gigantesco campamento humanitario que opera simultáneamente como refugio, comedor social y dispensario médico de campaña:
- Comedores comunitarios: Trabajadores sanitarios y voluntarios cocinan de manera ininterrumpida desayunos, almuerzos y cenas comunitarias para decenas de vecinos que perdieron todas sus pertenencias bajo los escombros.
- Pernocte en la intemperie: Centenares de familias han improvisado camas con colchones en el suelo y sillas plásticas a cielo abierto en la plaza central del pueblo, resistiendo el temor a quedar atrapados en caso de derrumbe nocturno.
- Puente aéreo forzoso: Las dos vías primarias de acceso terrestre hacia Tonosí quedaron totalmente inutilizadas; una de ellas resultó seccionada de cuajo por un violento deslizamiento de laderas, mientras que la segunda presenta grietas profundas y taponamientos de rocas. Esta situación forzó a las autoridades del gobierno a trasladar equipos de auxilio y evaluar daños exclusivamente mediante helicópteros.
El impacto en Penonomé y los destrozos en la provincia de Coclé
La onda expansiva destructiva se hizo sentir con crudeza a 180 kilómetros al norte de la zona epicentral. En la ciudad de Penonomé, cabecera de la provincia de Coclé con aproximadamente 25.000 habitantes, el paisaje urbano exhibe cicatrices severas que motivaron la evacuación inmediata de varios distritos:
- Patrimonio histórico afectado: La torre principal de la iglesia local colapsó parcialmente debido a la violencia de las oscilaciones.
- Edificios gubernamentales y hoteleros: Se registraron derrumbes parciales en la sede oficial de la Gobernación y en instalaciones hoteleras, donde los huéspedes optaron por pernoctar en veredas y áreas de estacionamiento exterior.
- Viviendas resquebrajadas: Cientos de residencias presentan fracturas diagonales en muros de carga, lo que inhabilitó su habitabilidad de forma preventiva.
Balance de daños y la constante amenaza sísmica
A pesar del dramatismo del escenario y la violencia del temblor, los reportes oficiales emitidos hasta el momento entregan un saldo que, milagrosamente, no incluye víctimas fatales. No obstante, las consecuencias materiales y sanitarias continúan en ascenso a medida que los equipos técnicos logran ingresar a parajes rurales aislados:
- Heridos registrados: Se contabiliza más de una treintena de heridos leves, atendidos principalmente por contusiones, cortes por caída de mampostería y crisis nerviosas agudas.
- Catastro edilicio: Las evaluaciones técnicas preliminares confirman afectaciones en más de 400 edificaciones a lo largo y ancho del territorio panameño.
- Ubicación geológica crítica: Las autoridades del sistema nacional de protección civil recordaron que Panamá se encuentra inmerso dentro del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, un arco de alta inestabilidad tectónica donde convergen placas que liberan energía de manera súbita y recurrente.
El temor a las réplicas y el protocolo preventivo
La decisión de la ciudadanía de mantenerse en el exterior de las estructuras —instalando carpas, colchonetas y lonas en calles y plazas— responde a una conducta preventiva fundamentada: la acumulación de microfracturas en las construcciones vuelve altamente vulnerable cualquier inmueble ante una réplica moderada. Equipos de geólogos e ingenieros estructurales continúan inspeccionando las vigas maestras de los complejos públicos antes de habilitar el regreso de las familias, mientras el país permanece en estado de observación permanente ante la posibilidad de nuevos eventos sísmicos en la cuenca del Pacífico.




